La violencia contra la mujer es inadmisible y no sólo daña a quien la padece, sino que degrada a toda la humanidad; oremos por las víctimas y para frenar los distintos tipos de agresión, ya sea psicológica, verbal, física o sexual, destacó el P. Rogelio Pedroza González, al compartir el mensaje del Papa, por el Día de la Mujer.
“Oremos para que las mujeres sean protegidas por la sociedad y para que no seamos indiferentes a esta realidad lacerante, que debemos hacer visible”, recomendó.
Además, ahora se cuenta con el agravante de la pandemia, que conlleva la restricción de movimiento, el aislamiento social y la inseguridad económica, lo que eleva la vulnerabilidad de las mujeres a la violencia en el ámbito privado en todo el mundo.
No podemos quedar de brazos cruzados ante tantos casos de violencia contra las mujeres, que se manifiesta de múltiples formas, desde lo más visible e incalificable a lo más insidioso e inconsciente; en todos los casos, como producto de esquemas mentales y paradigmas culturales y sociales arraigados, que las desvalorizan.
“Es lo que vemos en el Evangelio, por ejemplo, en el pasaje de la mujer adúltera, que era acusada por todos, pero a quien Jesús da una vida nueva. Recemos juntos por todas las mujeres víctimas de violencia, incluidas las niñas y adolescentes, y luchemos por una sociedad más justa, para que las proteja, las escuche y alivie su sufrimiento”, recomendó.
Finalmente, pidió a los fieles que cuando atestigüen un acto de violencia, lo denuncien, no se queden callados, porque mejor no hay que dejar que las agresiones se extiendan, hay que frenarlas.