De acuerdo con información de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud Federal, en México cada año fallecen unas 170 personas como consecuencia de alguna enfermedad relacionada con el tabaquismo, la cual es además uno de los principales factores de riesgo para la hospitalización y muerte por el coronavirus que afecta en la actualidad.
Según la investigadora en materia de prevención del tabaquismo, Guadalupe Ponciano Rodríguez, a pesar de las campañas antitabaco, esfuerzos y tratamiento para apoyar a quienes se enfrentan a esta enfermedad, la prevalencia de adultos fumadores se mantiene en tanto que en jóvenes va en aumento.
En ocasión al Día Mundial sin Tabaco que se conmemora este 31 de mayo, estimó que en todo el orbe existen aproximadamente 1,300 millones de consumidores de tabaco en sus diferentes formas y en México la prevalencia es de 17.9% en personas de entre 12 a 65 años de edad, es decir, más de 15 millones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al tabaquismo como la principal causa de enfermedad, invalidez y muerte prematura, así como la número uno de mortalidad prevenible. En México, 10% del total de decesos son ocasionados por esa enfermedad, explica la científica.
Además, al inicio de la emergencia sanitaria se detectó que los fumadores tienen más probabilidad de presentar cuadros graves al contagiarse del virus SARS-CoV-2.
En contraste, los beneficios de dejar de fumar, explica la OMS, son casi inmediatos: a los 20 minutos disminuye la frecuencia cardíaca; transcurridas 12 horas las concentraciones de monóxido de carbono en la sangre vuelven a la normalidad; de la segunda semana a los tres meses la circulación y la función pulmonar mejoran. Por eso, este año el lema de la conmemoración es “Comprometerse a dejar el tabaco”.
Ponciano Rodríguez refirió que en México todavía fuman más los varones que las mujeres, en una relación aproximada de dos a uno; sin embargo, es preocupante que esta práctica se presenta cada vez en grupos más jóvenes: niños de 10 años aparecen en las encuestas epidemiológicas, porque comienzan a fumar a esa edad.
También, va en aumento el número de mujeres que fuma, lo cual es preocupante porque son más susceptibles a desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y a hacerse adictas y en alguna etapa de su vida adulta encontrarán muy difícil dejar de fumar, aunque estén embarazadas.
En el grupo de 10 a 19 años la prevalencia es de aproximadamente 6%; es decir, aproximadamente un millón de niños y adolescentes ya están fumando; además, estimó que el promedio de edad de inicio es de 14 años y eso es grave porque la nicotina es una droga adictiva, incluso más que la cocaína o la heroína por su comportamiento farmacológico, con un fuerte impacto en el cerebro que terminará de madurar hasta los 21 a los 24 años.