Itzel Vargas Rodríguez

Durante casi toda la etapa de la primaria, la historia nacional se nos enseña de una forma muy distinta a cómo realmente fue. Bien dicen que la historia la relatan los que ganan, pero en la época de la colonización mexicana, como prácticamente no fuimos en ese entonces los que “ganamos” sino más bien los que sufrimos muchas barbaridades por parte de los españoles, optamos por contar la historia como una en donde reina la victimización. Es cierto que los españoles llegaron a colonizar, pero también es cierto que la cantidad de indígenas que había en el país superaba por mucho a la cantidad de españoles que venían del otro continente, la parte oscura, que nos da vergüenza aceptar, es que fueron varios grupos de indígenas los que se aliaron con los españoles para derrotar a los aztecas. En ese entonces, podríamos deducir que fueron los mismos indígenas del país los que ayudaron a propiciar la venida abajo de lo que era nuestro territorio. Cosa curiosa, pareciera que la historia repite patrones de conducta, aun cuando sabemos que la historia nos enseña qué cosas no se debieran hacer…

Esta semana, México ha estado en el escrutinio público internacional de los medios y la opinión pública, principalmente por dos hechos que implican a grandes figuras públicas: el director de cine mexicano Alejandro González Iñárritu y el mismísimo Papa Francisco.

Iñárritu se coronó con un premio Oscar a la mejor película del año con Birdman, y justo cuando pasó a recibir el premio, aprovechó para en un discurso de un minuto, soltar unas cuantas palabras que muchos agradecimos y a unos cuantos les dolieron. Básicamente pidió por que los mexicanos encontráramos el gobierno que merecemos y también, que los migrantes mexicanos sean tratados con dignidad en el país vecino. Casi al instante el multimillonario Donald Trump lo criticó aunado a una oleada de comentarios de los políticos más conservadores en Estados Unidos. El primero hizo mención de la corrupción en México y arremetió contra la nación mencionando que no aconsejaba hacer negocios aquí.

Creo personalmente, que está siendo muy positivo que personajes mundialmente conocidos de origen mexicano, hablen con voz propia de las injusticias de lo que vemos las mayorías acá, y que por miedo, frustración o coraje, sabemos, decimos como podemos, pero no encontramos el eco adecuado. González Iñárritu logró eso, darle voz a la queja ciudadana que no encontraba espacio para manifestarse y al hacerlo y remover consciencias, es obvio que iba a generar malestares.

Luego, el Papa Francisco también generó polémica al pedir al gobierno argentino que no permitiera la “mexicanización” de este país, debido al crecimiento del narcotráfico. Es natural la indignación en el gobierno de México debido al “poco tacto” tan evidente que tuvo el Papa con sus comentarios, pero desgraciadamente tiene un mucho de razón. Tantos años de violencia a causa del narcotráfico, no sólo han generado nuevas formas de violencia en el país, sino también han ido acabando con la buena percepción hacia el exterior.

En ambos casos hay un factor que claramente queda evidenciado, y es la eficiencia del gobierno. Y es que en el primer caso, tanto Iñárritu habla del gobierno que no tenemos y merecemos, como Trump deja entreabierto el tema del severo problema de la corrupción con que vivimos. Aunado a eso, el Papa también evidencia, aunque de forma un tanto descuidada (por las debidas formas) el terrible problema del narcotráfico y lo que arrastra principalmente, la violencia.

Me parece que la victimización que se ha tomado en México ante estos dos casos, no sirve de mucho. Ante las declaraciones del director de cine, el partido a la cabeza en este país dijo que se estaba trabajando precisamente por el país que merecíamos, y más que ayudarle al gobierno con ello, se recayó en aquella cíclica acción de ganar incredulidad porque un mensaje en tweet y los buenos ánimos en realidad no ayudan de mucho. Y en el segundo caso, la Cancillería mexicana pidió al Papa no estigmatizar México y reconocer los esfuerzos por acabar con el narcotráfico, pero una simple petición en papel, tampoco le sirve de mucho a la ciudadanía. Esa victimización, sin acciones, sin resultados, sólo con actos de respuesta motivados por la ofensa pública, es lo que también la cultura política en el gobierno debiera cambiar.

Antes de decir cualquier cosa, las acciones, las respuestas eficientes ante las crisis sociales, eso es lo queremos presenciar como mexicanos para entonces poder reconocer y defender las acciones del gobierno.

itzelvargasrdz@gmail.com / @itzelvargasrdz

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