Al momento de crear estrategias de venta, es muy común que haya comparaciones entre negocios. Quienes hacemos marketing a esto lo llamamos «benchmarking», que puede ser interno o externo, ambos a favor de un mejor producto o servicio para la sociedad, un mejor ambiente de trabajo y ventas más llamativas. Y hoy quiero compartirte una verdad que te hará crecer…

Si crees que escribiré una frase cliché, me adelantaré a hacerlo, y luego me enfocaré en la idea principal de esta edición, que dice así: la competencia es contigo mismo/a, en cómo das tu mejor esfuerzo cada día y cumples los objetivos junto con tu equipo y recursos. No está de más recordarlo, es una observación acertada, y sirve como referencia a lo que quiero que aprendas hoy… ¡Sigamos!

Por muy buen proyecto que tengas, de nada sirve emprenderlo si no conoces la realidad. De hecho, es bueno porque conoces las necesidades de las personas que consumen, eres diferente a las ofertas actuales, conoces las reglas del juego y contra quién compites, pero… ¿Qué pasaría si te dijera que tu crecimiento también depende de tus mensajes y las motivaciones?

Compararte con tu competencia te ayuda a encontrar oportunidades donde otros ejercen una zona de confort, pero si esto lo llevamos a un extremo, nos alejamos de nuestra identidad, porque el enfoque está en lo que falta en vez de lo que podemos entregar esencialmente, y esto no se trata de dar descuentos, sino de conocer el valor de tu trabajo y, a la vez, identificar qué mueve a tu clientela potencial.

Traduzco lo anterior como si fuéramos un sastre. Lo lógico sería pensar que la competencia directa serían otras sastrerías y la indirecta otras tiendas de ropa, pero hay un tercer factor que casi nadie presta atención: el trasfondo de las decisiones de compra. Una persona no puede o no quiere invertir en un traje por falta de un trabajo o una vida social, o un conformismo hacia un estilo… ahí radica la competencia invisible, o mejor dicho… ¡La verdadera!

Se vale voltear a tu alrededor, pero nadie quiere ser la copia. En teoría, debemos aspirar a ser únicos/as, a que te contraten por el buen trabajo que haces y no solo por la oferta barata. Hay mercado para todo, pero hay que saber comunicar correctamente quiénes eres, qué ofreces, a quiénes y qué resuelves como marca humana en la vida de las personas.
No me creas, compruébalo en tu proyecto y agradece los resultados.

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