Eduardo Cedillo y Alfredo Moreno
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La pandemia de Covid-19 ha dado un giro a los ritos funerarios.
Atrás quedaron los rezos y los entierros con decenas de personas.
Hoy mandan vía su teléfono celular una foto de los restos y hacen videollamadas durante los sepelios.
“Cuando están aquí arman su sala de conferencia y transmiten a los familiares que no pudieron venir o que se encuentran fuera. Así toda la familia se encuentra presente sin estar aquí”, compartió Víctor Lugo Aguilar, trabajador del panteón de Nezahualcóyotl, en la Ciudad de México.
Ahora también, para evitar riesgos en el traslado de cuerpos a las gavetas, los trabajadores emplayan los féretros.
Luego permiten que los familiares se despidan del fallecido. En ese adiós, los deudos sacan sus celulares para tomar la última imagen que tendrán de su ser querido.
La música sigue presente. En panteón municipal de Nezahualcóyotl las familias contratan a tríos. La música del duelo, el decir adiós con “Amor eterno”.
“Últimamente, mucha gente lo toma con mucha serenidad, como que los familiares saben que estaba enfermo y toman con calma que su familiar fallezca y ahora esté descansando”, comentó el trabajador del lugar.
También hay quienes por momentos parecen olvidar que la pandemia sigue ahí.
Acuden al sepelio más de 18 personas, algunas sin cubrebocas, se dan el pésame con abrazos que están prohibidos por la emergencia sanitaria y hasta traen a menores de edad, contó Aguilar.