Han sido más de doce meses en los que a través del presente espacio se ha abordado el proceso electoral norteamericano; sin embargo, el día por fin se acerca y el próximo martes tendremos la jornada electoral que decidirá el futuro de nuestro país vecino, pero al mismo tiempo decidirá el futuro del mundo que incluye la importante relación que existe entre México y Estados Unidos de Norteamérica.

Como ya se ha explicado anteriormente, el proceso electoral ha seguido su curso y los ciudadanos podrán acudir a votar el próximo martes 3 de noviembre. Destacando que, además de votar un día entre semana y no en fin de semana, el proceso electoral norteamericano también se distingue del mexicano, ya que existe la posibilidad de votar anticipadamente a través del voto por correo.

Según datos arrojados por las cadenas CNN y FOX en conjunto con Edison Research; casi 70 millones de norteamericanos han emitido su sufragio. Lo que se traduce en cifras que nos informan que ya votó aproximadamente la mitad de la población que votó la jornada anterior (contando el voto anticipado y el voto del día de comicios) o, en otras palabras, también podemos suponer que más del 30% de la población inscrita para realizar su votación, ha decidido plasmar su voto por uno u otro candidato para el presente proceso.

Según se van aclarando los números, la jornada electoral para el presente proceso ha representado un parteaguas para la democracia norteamericana; en primera instancia, ya que ha sido el proceso electoral con mayor gasto de campaña, en el que se han derrochado aproximadamente 14 billones de dólares, según las cifras del organismo sin ánimo de lucro llamado: Center for Responsive Politics (Centro para una Política Reactiva) con sede en Washington D. C., y cuya principal función es dar seguimiento al destino que toma el dinero que ingresa en la política.

Ambos candidatos (Biden y Trump) ya han emitido su voto anticipadamente y han decidido poner en sus agendas un sinfín de visitas relámpagos a los Estados más competidos, así como reafirmar su presencia en los Estados en los que históricamente el voto ha favorecido a su partido. De manera tal, que quizá Arizona, Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Michigan y Wisconsin serán algunos de los Estados en los que muy probablemente se decida la elección.

El pronóstico deberá de ser más que reservado, aun y cuando las principales casas encuestadoras dan la victoria a Biden. Ya que, a pesar de que se estima que el voto popular le otorgará una amplia mayoría al candidato Joe Biden, el voto del colegio electoral promete dar una elección cerrada en la que inclusive podremos irnos a dormir el próximo martes sin tener una tendencia clara en la votación y quizá no será hasta que transcurra uno o algunos días para que exista un claro triunfador.

Basta con recordar que, con la apertura de las votaciones a través de correo, el escenario podría parecerse al de la elección del año 2000, en la que el conteo de los votos fue eterno y Florida arrojó la victoria para el candidato ganador tras muchas horas de espera. Habrá que estar muy pendiente de las últimas jugadas de estos dos grandes contendientes en la que todo puede pasar e inclusive una vacuna frente al COVID-19 puede llegar a cambiar el rumbo de una elección.

Con el favor de Dios, nos encontraremos la próxima semana para comentar la jornada y los resultados. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un excelente fin de semana.

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