RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El lunes pasado sucedió lo que se temía: Los desmanes y la anarquía total en casi todas las ciudades capitales del país suscitada por cientos, y en algunos casos, como en la cdmx, en donde según el gobierno capitalino marcharon 20 mil mujeres las cuales mostraron sus rasgos más primitivos amparadas por la celebración del Día Internacional de la Mujer, en donde los enfrentamientos con las policías de cada entidad fue la constante, con una rabia tremenda de parte de las manifestantes que no reparaban si los guardianes del orden eran hombres o mujeres ya que a las mujeres policías también les arriaron con coraje, lesionando a varias de ellas, las cuales sin deberla ni temerla, pues solo cumplían una obligación laboral de proteger del vandalismo los edificios históricos los cuales a pesar de las medidas de seguridad tomadas por el gobierno de la capital de la República fueron varios de ellos afectados.

La verdad de las cosas es que resulta incomprensible el por qué de este tipo de coléricas actitudes, si se supone que están reclamando malos tratos, violaciones y crímenes, no es posible solicitarlo con violencia. Violencia genera violencia. El odio engendra odio. Y eso por lo tanto se convierte en un círculo vicioso, que termina por fomentar en los ciudadanos una repulsión a las causas que deberían ser buenas y positivas, encaminadas a la sana convivencia de las familias, de las mujeres y sobre todo a la seguridad de las féminas en todos los aspectos: Laboral, estudiantil, del hogar, familiar, etc. El respeto se debe pedir con respeto y dentro de lo que marcan los cánones de la civilidad.

Desde luego que fue patético observar por televisión las escenas llenas de agresividad ejecutadas por las damas. Gritos, ofensas, golpes con martillo en mano, sopletes que escupían fuego que dirigían hacia los guardianes del orden con toda la intención de quemarles la cara. Así mismo observamos cómo vaciaban bidones con gasolina en parte del muro que mandó colocar el gobierno para proteger el Palacio Nacional y le prendían fuego para crear un conflicto de gran magnitud.

Y lo que nunca: Aguascalientes fue escenario, aunque a menor escala, de lo sucedido en la CDMX. El pintarrajeadero de edificios y monumentos históricos, como la Exedra y el Palacio de Gobierno, así como el rompedero de vidrios de algunas puertas del mismo palacio. Veíamos a jovencitas y mujeres ya maduras en una orgía de sed de venganza de abusos a las mujeres, para lo cual tienen sus razones pero nunca la manera correcta de la logística que deberían haber aplicado. Al finalizar la jornada triste y vergonzosa fue observar los resultados de la revuelta: Los edificios vandalizados por las mujeres que utilizaron para sus fines pintura, bates, martillos y tubos, logrando destruir con eso el mobiliario urbano, sobre toda en la capital de la República.

Las mujeres que ayer protestaron por todo el país deberán realizar acciones más efectivas para lograr sus propósitos: Castigar a las autoridades que no han cumplido con su encomienda de proteger a las mujeres de los depredadores de ellas que existen en todos los ámbitos de la vida diaria. El peor castigo y la mejor demostración de repudio es el acudir el 6 de junio a votar en contra de quienes ejercen ahora el poder. Eso sí les dolerá y probablemente les hará reflexionar.

LA MALA ORGANIZACIÓN PARA LA VACUNACIÓN

El sábado pasado el gobernador Martín Orozco acudió a Jesús María a supervisar cómo se estaba llevando a cabo la vacunación contra el COVID-19. El gobernador estaba transmitiendo para el programa radiofónico que tiene los sábados por la mañana y ahí, en vivo y en directo, comenzó a narrar la mala organización para la aplicación de la vacuna, lo cual en ocasiones es hasta inhumano pues en esta etapa se está vacunando a los adultos mayores, muchos de los cuales ya no caminan y los llevan en silla de ruedas, otros que todavía se mueven un poco más van en andaderas y así como pueden, van llegando a los lugares propuestos para aplicar las inyecciones que les salvarán la vida.

Sin embargo el sábado Martín Orozco se veía molesto y desesperado por la mala logística y aunado a eso la población que formada desde la madrugada abarcaba una fila de varios cientos tanto de lugareños como de los hoy conocidos como “turistas” o sea gente que vive principalmente en Aguascalientes, le comenzaron a reclamar al gobernador y al director del ISSEA la mala organización, siendo que ellos no tenían vela en ese entierro pues la organización estaba a cargo, y así ha estado en todo el país, de la llamada Brigada Correcaminos la cual está compuesta por militares y funcionarios federales, los famosos Servidores de la Nación, como lo dicen algunos chalecos que portan dichos funcionarios.

Martín Orozco salió molesto por la mala organización y lo peor de todo es que cuando la vacunación sea en la ciudad de Aguascalientes ahí sí va a ser la buena, pues los ríos de gente se dejaran ir a los centros de vacunación y si no hay una buena logística puede llegar la sangre al río. El grueso de las protestas es por no organizar a la gente que está afuera de las instalaciones donde se vacuna, pues adentro ya es otra cosa. Las autoridades de todos los niveles deberían de conjuntar esfuerzos para sacar adelante esta importante etapa de vacunación tan esperada por los miles y miles de ciudadanos, pues en ello les va simple y sencillamente la vida.