Mircea Mazilu

En vísperas de la Navidad del año 1914 sucedió algo dentro del contexto de la Primera Guerra Mundial que conmovió al mundo de aquel entonces y sigue provocando emoción cada año que se acerca la fecha de la celebración de la tan popular festividad. El 24 de diciembre de 1914 en el frente occidental las tropas alemanas e inglesas decidieron cesar las hostilidades para festejar, como lo hacían todos los años en sus casas antes de que estallara el conflicto. Es más, los soldados de los dos bandos enfrentados se acercaron para saludarse y celebrar juntos el 25 de diciembre, dando lugar al emotivo suceso conocido en la Historia como la “Tregua de Navidad”.

La Primera Guerra Mundial estalló el 28 de julio de 1914 y enfrentó a la Triple Entente, formada por Francia, Inglaterra y Rusia, y la Triple Alianza, conformada principalmente por Alemania y Austria-Hungría. La Gran Guerra, como también se le suele llamar, se desarrolló especialmente en Europa, donde se abrieron dos frentes de batalla: el oriental, en el este del continente, y el occidental, en el oeste. Los países beligerantes tenían previsto llevar a cabo una guerra corta y rápida en la que derrotaran al enemigo en pocos meses, sin embargo se convirtió en uno de los conflictos más duraderos y sangrientos que el mundo había conocido hasta aquel entonces.

Después de varios meses agotadores de lucha, el 24 de diciembre de 1914 los soldados del frente occidental acordaron un alto el fuego no oficial. Ese día los alemanes de la zona de trincheras de la región de Flandes, Bélgica, decoraron sus gélidas zanjas y cantaron villancicos, especialmente el famoso Stille Nacht (Noche de paz). Los ingleses, por su parte, respondieron con cánticos en su idioma nativo, pasando de esta forma toda la nochebuena. Al día siguiente, los dos bandos se llamaron para encontrarse en la “tierra de nadie”, donde se estrecharon las manos y se desearon “Feliz Navidad”. Además intercambiaron comida, bebida, dulces y cigarros que sus gobiernos les habían repartido con ocasión de la fiesta. Así pues, la confraternización entre ambos bandos estaba temporalmente asegurada.

Poco después de haber hecho el primer acercamiento y haberse ganado la confianza mutua, los soldados de los dos bandos sacaron una pelota y jugaron futbol, olvidándose de esta forma de la guerra y la rivalidad que los enfrentaba. En algunas ocasiones, se llevaron a cabo de forma conjunta ceremonias de entierro de militares muertos en los días anteriores. Este compañerismo se dio en muchos lugares a lo largo del frente occidental, durando varias horas o, incluso, días y semanas. No obstante, cuando los altos mandos del Ejército se enteraron de lo que estaba ocurriendo en el campo de batalla, prohibieron de inmediato a sus inferiores entablar relaciones amistosas con el bando contrario y ordenaron reanudar las hostilidades. De esta forma, se ponía fin a la “Tregua de Navidad”.

Este suceso ha sido relatado en películas, de las que destaca la francesa Joyeux Noël (Feliz Navidad); libros, como Silent Night: The Remarkable Christmas Truce of 1914 del historiador estadounidense Stanley Weintraub; y canciones, entre las que descuella All together now del grupo británico The Farm. Asimismo, se han erigido monumentos que lo evocan, como es el caso de la escultura All together now, levantada en Gran Bretaña por Andy Edwards de Stoke. Por último, sobre la “Tregua de Navidad” se han celebrado conmemoraciones, siendo la más importante la del 17 de diciembre de 2014, cuando la UEFA (Unión de Asociaciones Europeas de Futbol) solemnizó en Ypres, Bélgica, el centenario de este acontecimiento.

Este año se cumplen 107 años de este suceso que demostró al mundo que la bondad y la fraternidad entre humanos pueden existir incluso cuando éstos se hallan enfrentados en uno de los conflictos más sangrientos y violentos de la historia.

mircea.mazilu@hotmail.com

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