Coparmex advirtió que, al cumplirse cuatro meses del inicio del nuevo Gobierno Federal, es posible advertir que la transparencia no es su sello distintivo, pues más bien son visibles conductas que de ser reiteradas, pondrán en entredicho la existencia de prácticas de integridad y comprometerán el combate a la corrupción.
El sindicato patronal, presidido en Aguascalientes por Raúl González Alonso, refirió en posicionamiento público que de acuerdo con datos oficiales, de los casi 30 mil contratos registrados este año, casi el 75% se han otorgado de forma directa, sin licitación.
“Igualmente, en el caso de obras públicas, casi la mitad se han otorgado sin licitaciones abiertas, incluso en Pemex que, en cuatro meses, lleva adjudicados sin licitar al menos 7 contratos por cerca de 2 mil 300 millones de dólares”.
En ese sentido, la Confederación Patronal hace un llamado al Gobierno Federal para no traicionar la oferta política que lo llevó al mandato presidencial y, por el contrario, promover con acciones que se erradique de fondo la corrupción en el sector público.
“Es necesario que las asignaciones directas, las invitaciones restringidas y las compras sin convocatoria sean casos verdaderamente excepcionales y no más el común denominador de la actuación oficial”.
Recordó que el Estado es el mayor demandante de bienes y servicios en la economía, las licitaciones públicas y las compras consolidadas deben contemplar estándares internacionales, iniciando con estudios de impacto ambiental y proyectos ejecutivos.
Esto, además de ser transparentes, abiertas al escrutinio ciudadano y acompañadas de expertos nacionales e internacionales, como herramientas para dirigir las contrataciones del sector oficial a fin de fortalecer la rendición de cuentas que abona a la confianza social.
El posicionamiento empresarial consideró paradójico que bajo el argumento de malas prácticas y presunción de corrupción se haya abandonado un proyecto de infraestructura tan importante como el nuevo aeropuerto de Ciudad de México.
“De tal manera que los grandes proyectos de la administración en funciones como son la refinería Dos Bocas y el Tren Maya, deben ser ejemplo de buenas prácticas en transparencia y rendición de cuentas y no constituir una muestra de ausencia de voluntad y compromiso para instaurar la nueva dinámica de integridad”.