Luis Muñoz Fernández.

Gabriel Moreno González es Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia (España), con estancias de investigación predoctorales en varias partes del mundo. Entre otras cosas, es secretario de la Facultad Invisible, una asociación sin ánimo de lucro ni  filiaciones políticas dedicada a la mejora del sistema educativo universitario español, formada por más de 170 miembros de las distintas ramas del saber.

El pasado 27 de abril de 2020, el doctor Moreno publicó en el periódico digital “eldiario.es” un artículo titulado “El peligro de la docencia online como norma”. Dada la situación de excepción que nos impone la pandemia, dice lo siguiente: “Miles de profesores nos hemos visto obligados, por la fuerza de las circunstancias, a adaptarnos rápidamente a la modalidad online para evitar que las consecuencias más lesivas de la paralización de la actividad presencial afecten al alumnado y su formación”.

Lo que le preocupa es que, “como en toda crisis, las respuestas puntuales que se están tomando para paliar sus efectos pueden convertirse a la larga en estructurales y permanentes, aun cuando desaparezcan las causas de su excepcionalidad, por lo que corremos el riesgo de que la distancia y lo online, valga la reiteración, queden incrustados en el sistema de enseñanza superior”.

Y agrega: “Humildemente creo que ese no puede ser el camino si queremos seguir considerando a la Universidad, y a la Universidad pública, como reducto civilizatorio y motor de transformación social”. Sólo la presencialidad permite “la reflexión, la crítica, el debate, la discusión y esa inclinación al saber por el saber que, como bien decía Aristóteles, siempre ha sido connatural al ser humano”. Como acaba de declarar Isabel Celaá, ministra de Educación y Formación Profesional de España: “La educación presencial es insustituible”.

No se niega que las tecnologías de la información y la comunicación puedan enriquecer la labor educativa. Lo que no pueden es constituirse por sí mismas en el objeto y el medio proponderante de la enseñanza, desplazando a la presencialidad.

“El conocimiento es la única riqueza que al transmitirse no se pierde… Con fundamentos, con argumentos racionales, mediante la discusión y la enseñanza presencial de contenidos, no mediante el aprendizaje ludificado de formalismos vacuos y procesos tecnológicos a distancia, porque a la postre podemos acabar siendo, también, tecnológicamente idiotas”.

Gabriel Moreno concluye que si la enseñanza en línea acaba predominando, que con él no cuenten. Conmigo tampoco.

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