Saúl Alejandro Flores

Hablar de la prestación de los servicios públicos de agua en Aguascalientes, en los últimos casi treinta años ha sido punto de encuentro de lugares comunes o desencuentros que va desde los argumentos sensatos, que son pocos, hasta los virulentos que opinan que la concesionaria se debe ir, ni siquiera cuestionan la figura de la concesión, otros sí lo hacen, otros recurren a la práctica más simplona de acusar al gobierno de corrupto. Pero muy escasas voces hablan de la ausencia de una cultura hídrica, de los criterios de eficiencia, parámetros de un servicio público, la causa de la omisión es porque no lo entienden o simplemente no saben cómo convertirlo en un producto mercadológico para que sea parte de una oferta electoral en la siguiente campaña, por eso pasan de largo.

Los últimos días se ha hablado en medios sobre lo idóneo que sería que la prestación de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento se haga desde la administración estatal emulando los sistemas de “Aguas de Monterrey”, un organismo sin duda que ha cumplido con sus objetivos, así como algunos organismos operadores en Jalisco que son estatales, como el Parque Industrial el Salto y SEAPAL, organismo de Puerto Vallarta, o la fuerte dirección que lleva la CEA Querétaro sobre los 19 municipios que conforman a dicha entidad federativa.

Explicaré brevemente cada uno de ellos en la siguiente entrega, dado que las circunstancias son distintas, sin embargo, es importante dejar en claro que dentro del marco legal y operativo cualquiera de las figuras existentes es válida, es decir, el servicio lo puede prestar el Estado siempre y cuando existan convenios con los municipios en términos del artículo 116 constitucional, no se atenta contra el espíritu municipalista, pero también son válidas y legales figuras como la concesión de los servicios, o los organismos operadores intermunicipales que también contempla el propio artículo 115 en su fracción III, los anteriores, serían dentro del sector paraestatal, claro exceptuando a la concesión, también es válido que el propio municipio preste el servicio a través de una unidad administrativa como lo hacen varios, es decir dentro del propio sistema centralizado, incluso hay figuras como los patronatos del pueblo, en donde en algunas comunidades o municipios ejemplo Tamazula de Gordiano en Jalisco presta el servicio con la organización de sus habitantes, finalmente en algunos cotos residenciales la propia administración del complejo habitacional presta el servicio.

Cualquiera de las modalidades anteriores es válida, el asunto seria cuál es la más adecuada, antes debo decirles que los antecedentes del porqué se brindan los servicios a través de dicha centralización en el gobierno estatal, que de preferencia debe ser un organismo público centralizado con un órgano de gobierno en donde lo menos que se pueda las dirigencias de partido y de gobierno metan la mano dañando la operación del sistema, su órgano de gobierno debe ser ejecutivo y profesional.

Podemos destacar las causas que orillan a este modelo, sobresale la fragilidad en muchos de los municipios del país, fragilidad que va desde lo financiero, administrativo, ausencia de perfiles capacitados y con experiencia, voluntad política y uno de los más determinantes es que se trata de una administración corta, es decir, menos de tres años, aún con la reelección, la mira es corta para un servicio que demanda infraestructura e inversiones ambas exigen largo plazo y al decir ello, estamos hablando de treinta años en promedio. La operación de los servicios de agua, alcantarillado y saneamiento en cada uno de sus procesos requiere para dar resultados un promedio de treinta años.

Desde la reforma constitucional al artículo 115, en el último tramo del siglo pasado, encontrándose en la presidencia Ernesto Zedillo, varias voces con experiencia en el sector y podemos decir profesionistas que fueron o son instituciones del sector, que se formaron en las extintas SRH, SARH y SAHOP, manifestaron que los Estados debían asumir la dirección, dado que en ese entonces administraron o realizaron las obras a lo largo y ancho del país. He dicho décadas de experiencia lo manifestaron incluso en la penúltima sesión que tuvo la ANEAS de manera presencial en Mazatlán 2018, el Ingeniero Enrique Dau Flores (QDEP) lo reiteró públicamente. Sin embargo, esa no es la solución para una problemática como la de Aguascalientes. Ya expondré los porqués en la siguiente entrega incluso les citaré algunos casos en el resto del país, que nos pondrán a reflexionar, y son casos que conozco desde sus entrañas o sus cabezas. La solución no es el traje, por eso “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

Nos vemos la próxima semana, recuerden amables lectores la importancia de emprender políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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