Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, la semana pasada comenzamos con la reflexión y análisis de que constituir un organismo operador estatal no es la panacea plena para una problemática como la que se vive en Aguascalientes, en especial en los 11 municipios, ya que el problema en el Estado no es la prestación por un servicio concesionado como lo hace ver el rechazo “provinciano” de argumentos miopes, es decir, de poca visión, con esto no quiero decir que la solución es una empresa o que el servicio es óptimo, pero se cae en enfoques erróneos.

Uno de los problemas mayores o característica principal en la prestación de los servicios de agua, es que el servicio no es para prestarse en tres años como dura una administración pública municipal o seis con su reelección, las inversiones, mejoras, procesos y gestión demanda décadas, en promedio tres décadas.

La continuidad es un problema en casi la totalidad de los organismos operadores del país y Aguascalientes no es la excepción, la visión municipalista ortodoxa (es decir, que no han leído bien el Artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos), me refiero a las voces que señalan que nadie puede prestar los servicios porque es el municipio el ungido por el dedo de la constitucionalidad. La misma fracción III, establece las formas en que puede prestarse previo convenio en el que los gobiernos estatales pueden hacerse cargo.

Las administraciones municipales en México adolecen de continuidad, por el excesivo protagonismo de los alcaldes, que siguen con la tara mental de aparecer en las fotos y ser ese “ogro filantrópico” al que nos refiere Octavio Paz en la forma de la cultura o modo de ser de un gobernante mexicano. En Aguascalientes, en sus 11 municipios, ninguno en absoluto ha llevado continuidad, sus directivos son miembros de su equipo electoral y hasta ahí, por eso los resultados son magros o insignificantes.

Sin embargo, a nivel estatal se repite la misma canción, si el director de las comisiones estatales o institutos como es el caso de Aguascalientes, son de miras cortas o traen consigo los vicios o son contratistas que ofrecen soluciones con base en obra y no les interesa otra cosa, pues no se llega a nada.

Como ejemplo tenemos a la CEA Querétaro que desde 1985 con el entonces gobernador Mariano Palacios inicio un proceso interesante y valioso, luego con Enrique Burgos y demás gobernadores aún de oposición partidista le dieron la continuidad, y un gobernador del mismo partido que Palacios le dio un tiro a la cabeza a ese organismo que llevaba tres décadas de trabajo óptimo, ahora se está reconstruyendo, cuesta mucho trabajo y tiempo construir la fortaleza institucional, pero en un abrir y cerrar de ojos se le puede dar al traste con políticas, decisiones erróneas o caprichos.

El caso de Aguas de Monterrey es distinto, dada que la visión empresarial y de eficiencia que prevalece en Nuevo León es un común denominador en sus decisores y en un amplio sector de la ciudadanía, es un buen organismo; Jalisco cuenta con algunos organismos operadores estatales como el “Parque Industrial el Salto” SEAPA en Puerto Vallarta, un intermunicipal en SIAPA zona metropolitana, diversas unidades administrativas en algunos municipios, es decir, administración centralizada, figuras de administración descentralizada en organismos operadores en otros, y hasta una figura social como lo es un patronato en Tamazula de Gordiano. También está la figura de Juntas Locales como es el caso de Chihuahua, o el caso de Saltillo con una figura mixta, es decir, participación privada y pública del municipio, todas son figuras válidas.

Entonces, ¿Cuál es el problema que puede tener un organismo operador estatal? Un organismo estatal si bien dura seis años, su enemigo es la rotación, tal y como sucedió en Querétaro, de hecho, ese es el enemigo principal de todas las administraciones municipales, la rotación por pago de favores electorales, más no políticos, la continuidad no está asegurada, porque no se cuenta con esquemas de fortaleza institucional, ni jurídicos, y los diputados están más ocupados en otros temas. Aunado a que cada municipio o localidad tienen circunstancias muy peculiares. Se requiere visión de un gobernador, su director del organismo estatal de agua, alcaldes y diputados, en este momento no lo veo, pero esto tardaría una década para generar una homogeneidad entre las características inequitativas entre municipios, no es lo mismo las condiciones en el municipio capital al resto de municipios, se demanda seriedad en lo que se propone, de lo contrario se constituirá un organismo estatal que heredará los vicios y será un organismo macro e ineficiente, y sus daños serán mayores. La solución no es el traje, por eso “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

Nos vemos la próxima semana, con el tema de la decisión presidencial de echar para atrás al proyecto inicial de la presa Zapotillo. Recuerden amables lectores la importancia de emprender políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com