Arturo Javier Reyes Barba

El pasado 7 de mayo se cumplieron 200 años del estreno de una de las obras con mayor influencia e importancia en la historia de la música de occidente. La sinfonía no.9 en re menor compuesta por el compositor alemán Ludwing Van Beethoven que con sus casi 200 páginas manuscritas por el autor, forman parte desde el año 2013 de la “Memoria del mundo” por la Unesco, además el tema de la “Oda a la Alegría” fue adoptado como himno por la Unión Europea  después de la caída del muro de Berlín en los años ochenta del siglo XX.

La sinfonía tiene un largo período de gestación. Beethoven deseaba realizar innovaciones en la forma, entre 1817 y 1818 esbozaba el primer movimiento y el scherzo. En este lapso también se interpuso la composición de “La Misa Solemnis”. En 1822 la Philarmonic Society of London le solicita la composición de una nueva sinfonía. Durante el verano de ese año retoma el proyecto. Tras componer los tres primeros movimientos tiene dudas del cuarto. Finalmente decide intercalar el discurso musical con los solistas del cuarteto vocal, el coro, con los violonchelos, los bajos y dese luego con la orquesta completa. Es la primera vez que se emplean voces en una sinfonía. Concluida en 1824, se estrena en el teatro de Porta Corintia, Kärtnerthor Theater de Viena el 7 de mayo. La orquesta integrada por los instrumentistas más prodigiosos del momento fue dirigida por Michael Umlauf.

La recepción del público fue memorable. El papel de Beethoven en esa ocasión fue más bien testimonial, absorto en su partitura no se percataba de los aplausos dado al padecimiento de su muy avanzada sordera, hasta que la contralto Caroline Unger se acercó al compositor y tras tocarle del hombro se dirigió y saludó al público presente.

La Novena Sinfonía comienza con un Allegro Maestoso en la tonalidad de re menor expresando un profundo dramatismo. En el segundo movimiento le sigue un scherzo el cual continúa trasmitiendo la misma atmosfera dramática. El trio es contrastante y es donde se respira una atmosfera de felicidad. El tercer movimiento es un adagio, contiene dos temas idílicos con sus variaciones generando una atmosfera sublime, apacible y de calma.

El movimiento final, allegro presto comienza agitadamente sugiriendo caos, seguido de un recitativo de los violonchelos y bajos que conduce a la presentación del tema a la alegría. Entonces el barítono entona la frase “O freunde, nicht diese töne” (Oh amigos, estos sonidos), al terminal el recitativo presentan el himno a la alegría el cuarteto vocal y luego el coro completo. Además de la innovación en utilizar un coro en una sinfonía, otra innovación de tipo estructural fue que al principio de este último movimiento Beethoven retoma elementos temáticos de los tres anteriores a manera de “leitmotiv” (tema recurrente en una composición musical). Siendo esta característica, un presagio al romanticismo musical en el siglo XIX.

Esta sinfonía tiene una instrumentación a 2 (Dos) es decir: Flautín, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes en Si bemol, 2 Fagots, 1 contrafagot, 4 cornos (2 en Re y 2 en Si bemol), 2 trompetas (en Si vemos y Mi bemol), 3 trombones, cuerdas:(violines primeros, violines segundos, violas, chelos y contrabajos), percusiones:(timbales, bombo, platillos y triangulo), solistas del cuarteto vocal:(soprano, contralto, tenor y bajo), y coro completo.

Ludwing van Beethoven tenía 54 años cuando presento al mundo su última sinfonía que tardo varios años en componerla rompiendo con lo conocido en materia musical, como ya lo hemos mencionado, esta obra no solo es un hito en la historia de la música de occidente sino también es una obra de referencia a la alegría, a la libertad, a la hermandad entre culturas y a los ideales universales.

Con esto apreciables lectores les reiteramos la invitación a que se tomen un tiempo para escuchar la obra, por fortuna hay muchos espacios digitales para llevarla a cabo. Desde un punto de vista particular les recomiendo varias versiones: Una con Leonard Bernstein y la Filarmónica de Viena. En esta versión pasa algo muy particular, en el texto de la parte coral en lugar de decir Freunde (amigos), dicen Freiheit (libertad). Entre otras buenas versiones están, la de Gustavo Dudamel y la Orquesta Sinfónica Simón Bolivar, y una muy interesante versión con instrumentos de época es la de John Eliot Gardiner con el Monteverdi Choir. Desde luego existen muchísimas más. Lo dejo a su elección seguramente ustedes podrán apreciar otras excelentes versiones después de escuchar la obra.