Noé García Gómez

El pasado 29 de octubre de manera sigilosa la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobó un dictamen que será objeto de discusión los próximos días, reducir el financiamiento público a la mitad. Una propuesta que por los niveles de aprobación de los partidos políticos, claramente será popular entre la población.

Pero el punto es ¿reducir el presupuesto a los partidos políticos con la simple fórmula de restar el 50% es benéfico para la democracia?

En Agosto el Consejo General del INE, analizó los montos que se destinarán a los partidos políticos, que asciende a 5 mil 239 millones mil 651 pesos. El partido político que recibirá mayor cantidad de recursos públicos será MORENA con más de 1,700 millones. Le siguen el PAN con más de 950 millones de pesos, el PRI con una cantidad superior a los 896 millones de pesos y el PRD recibirá más de 445 millones. El PVEM, MC y el PT recibirán alrededor de 426, 411 y 391 millones de pesos, respectivamente. Hay que esperar a que organizaciones obtengan registro como partido para saber la cifra exacta que le tocará a cada uno. Lo anterior sin considerar lo que cada entidad federativa les otorga a nivel local.

La cifra se integra por los siguientes rubros: actividades ordinarias, actividades específicas, franquicias postales y telegráficas. Ese dinero es, para que los partidos “transmitan” sus propuestas, plataforma y programa de gobierno a la sociedad e incentiven la cultura política y participación activa de la ciudadanía; la realidad es que se gasta en burocracia, lujos de los dirigentes y en sus bases clientelares, que les regalan cobijas, plásticos y gorras.Con los tiempos en los medios electrónicos es lo mismo, no utilizan los espacios destinados para enriquecer el debate político; se reduce a lanzar spots con dos o tres palabras con jingels pegajosos que poco abonan a concientizar e informar a la sociedad.

La fórmula de tomar como base el número de ciudadanos del padrón electoral es inflar la cantidad de dinero año con año, elección, tras elección. Ahora, la bancada mayoritaria, pensando en el rédito electoral subió la simplona propuesta de reducir la bolsa de dinero a la mitad, y subrayo simplona, ya que estamos ante la oportunidad de cambiar las reglas para determinar los montos que se destinan a los partidos políticos basándose en la participación ciudadana. Además de que la fórmula 30/70 (igualitaria /porcentaje electoral) queda igual.

Lo ideal sería que fuera con el número de votantes, y no con el número de ciudadanos registrados. Ya que esto no genera incentivo para que partidos promuevan la participación de las mayorías, hoy solo se enfocan en sus clientelas. Por tanto, elección donde el abstencionismo fuera mayor, repercutiría directamente en el ingreso y recurso destinado a los partidos. Además de elevar el porcentaje que se reparte de forma igualitaria el menos a 35% para generar las condiciones de equidad.

Es importante decirlo que el partido que está proponiendo el simplón dictamen, MORENA, recibiría 850 millones, pero que aún con dicha reducción recibirá el doble de lo que recibió en 2018 sin ser gobierno que ascendió a 414 millones.

Carlos Ugalde ex presidente del IFE dice “Si más financiamiento público a los partidos significara mejor democracia, más calidad del debate público y mejores gobiernos, bienvenida la inversión. Pero más dinero puede tener justamente el efecto contrario: más burocracias, más confort político, más adicción al dinero público. Y el exceso de dinero en los partidos en lugar de atraer mejor talento, con frecuencia acaba por atraer a más oportunistas que quieren vivir de jugosas prerrogativas.” Agregaría no es la cantidad de dinero, sino el cómo se gana la bolsa para repartirlo.

En los próximos días se subirá al pleno dicho dictamen, y creo que se darán algunos de los siguientes cuatro escenarios:

Escenario a: es aprobado por todos los partidos, socialmente se reconoce a MORENA y especialmente a López Obrador la acción de reducir el monto, la oposición tiene el monto históricamente menor y MORENA tiene el más grande de su historia además de encabezar el gobierno federal.

Escenario b: se discute en tribuna, se aprueba solo con MORENA y aliados, la oposición se opone, pero socialmente se le reconoce a López Obrador y su movimiento de la reducción y los partidos de la oposición sufren una considerable reducción en su financiamiento, además de quedar en el conciente colectivo por estar en contra de una medida de austeridad.

Escenario c: se discute en tribuna, la oposición por todos los medios (posicionamientos, cabildeo, toma de tribuna etc.) impide la aprobación de la propuesta, la ciudadanía reprocha la “ambición” de los partidos de oposición por no reducir el financiamiento y reconoce a MORENA por la intención. MORENA tiene el mayor financiamiento de su historia que es casi el doble del segundo en el escalafón.

¿Quién es el ganador de cada uno de los escenarios? Tal parece que hay un solo ganador en todos los escenarios, MORENA. Esa simplona propuesta es una maquiavélica jugada para seguir desgastando a la oposición y sumar simpatías ciudadanas; y la oposición sigue en el letargo desde la elección presidencial.

Todo lo anterior es preocupante.

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