Víctor Hugo Granados Zapata

Parece costumbre entre los altos mandos de la MORENA despreciar la silla de Vasconcelos, puesto que si existe una secretaría de Estado que ha padecido de recortes continuos, programas con malos resultados y opacidad, funcionarios prepotentes y titulares desinteresados es la Secretaría de Educación Pública. En días anteriores, los dirigentes de MORENA en Edomex eligieron como candidata a la gubernatura a la maestra Delfina Gómez, quien buscará por segunda ocasión ganar dicha entidad. A pesar de tener una sentencia emitida por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en su contra por financiar campañas de MORENA desde su gestión como presidenta municipal de Texcoco (los famosos “diezmos” que les cobró a los servidores públicos), dicho partido y su militancia la eligieron a ella como su representante en la contienda que se avecina el próximo año. Con esta decisión, “la maestra” estará enfocada (como siempre) en preparar su campaña, dejando la siguiente interrogante: ¿quién ocupará el cargo como titular de la SEP?

En columnas pasadas hablé sobre la trágica situación en que se han estado desenvolviendo dichas transiciones en la SEP. Con el caso de Esteban Moctezuma, dejó a medias la implementación del programa de “Aprende en Casa”, el cual heredó a la actual titular junto con cifras de abandono escolar de 5.2 millones de estudiantes en todo el país (Ecovid-Ed, 2021). La respuesta de la maestra Gómez fue no hacer nada en torno al rezago, e incluso solapó la decisión de la Cámara de Diputados de eliminar el programa de Escuelas Tiempo Completo (ETC) el cual apoyaba a más de 3 millones de estudiantes en situaciones de pobreza en las zonas más alejadas del país, para sustituirlo por uno “nuevo” que sería implementado a través del programa “La escuela es nuestra” (básicamente, lo que hicieron fue redirigir el presupuesto de las ETC a infraestructura educativa, abandonando totalmente a la primera infancia en México). Más que aportar para mejorar el entorno educativo, lo que hizo es comprometerlo aún más, sin mencionar que no hizo nada en torno a las demandas que cientos de docentes de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García (UBBJ) realizaron por despidos injustificados, ni a su propio gremio quiso apoyar.

En este contexto y dejando mucho que desear, Delfina Gómez dejará su cargo y hay cuatro posibles contendientes para sustituirla. La primera de ellas es Raquel Sosa, coordinadora nacional de las UBBJ, quien lleva desde el inicio del sexenio liderando este programa como una de las “joyas” de la 4T, a pesar de tener enormes irregularidades en torno a la opacidad en la aplicación de su presupuesto (Coneval, 2020) y la cantidad considerable de demandas de docentes en torno a sus situación laboral; luego tenemos al subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro, quien se ha posicionado en dicho cargo desde la llegada de la 4T y que ha pesar de no involucrarse tanto en los temas polémicos, puede ser una opción para cerrar “tranquilamente” el sexenio obradorista; el tercero es Marx Arriaga, director de materiales educativos de la SEP, quien se ha hecho toda una reputación por querer polarizar el debate educativo, llamando “clasistas y racistas” a todos los que critiquen la reforma al Marco Curricular y Plan de Estudios, así como también denostando a la prensa llamando a portales como Educación Futura, entre otros, “prensa basura” (darle dicho puesto sería premiar su lealtad al presidente, algo común entre sus allegados); y finalmente el peor de los perfiles, hay rumores de que Alejandro Murat, gobernador saliente de Oaxaca por el PRI, es uno de los que se perfilan por dicho cargo, ya que sostiene una relación cercana con Andrés Manuel López Obrador y operó a favor de MORENA para que ganaran las elecciones en su entidad.

Quien sea que llegue al cargo, deberá enfrentarse a un cierre de sexenio brutal. Las cifras de abandono aún siguen en niveles alarmantes, estamos a punto de implementar un nuevo marco curricular que puede encaminar al país a una tragedia educativa, la simulación de una política educativa con los programas de becas universales y con el rezago educativo en aumento (sin contar el “austericidio” con el que han sofocado a dicha dependencia). La SEP y todo el sistema educativo parecen un barco en llamas, donde quien sea que tome el timón buscará, con el paso del tiempo, la manera de saltar al mar, dejando a la deriva a dicho sector en crisis. Mientras no exista un plan de contingencia educativa que busque enderezar al sistema educativo, el presidente puede elegir a quien le plazca para ocupar dicho cargo y enfocarse en lo que realmente le importa: el poder y las elecciones. Como puntualizó Gilberto Guevara Niebla en una entrevista que tuvo en el portal de Joaquín López Dóriga en abril de este año, vivimos tiempos de “Oscurantismo Educativo”. Sálvese quien pueda.