
Hay todo un personaje en Aguascalientes, que es muy conocida y muy querida por muchos, sobre todo en el gremio de los abogados, ya que por más de 28 años lleva vendiéndoles libros especializados en Derecho, su nombre es Inés Ibarra Fuentes, mejor conocida como “La Señora de los Libros”.
“Desde los 12 años que murió mi padre, no he dejado de trabajar; éramos muchos hermanos y nos repartieron con varios tíos, nos dividimos, y ya a los 25 años, algunos de mis hermanos se reunieron en México y me fui para allá a reencontrarlos”, narra la señora Inés con un dejo inocultable de nostalgia.
Inés Ibarra Fuentes, “La Señora de los Libros”, tiene 28 años vendiendo libros especializados dentro del edificio del Poder Judicial. Comenzó vendiéndolos en el primer piso, pero hace cinco años, la instalaron en el primer piso, en donde están los juzgados, y ahí, en dos gabinetes con puerta, exhibe sus libros y nunca falta quien le compre.
“He visto pasar muchas generaciones de abogados, primero de estudiantes, de practicantes y luego de jueces, que han llegado a lo más alto en su carrera profesional”.
Gustosa dice: “Tengo muchos nietos e hijos putativos, me quieren mucho, me tratan como mamá, como abuela, me dan mucho amor, doy mucho amor”, dice gustosa Inés Ibarra, quien no oculta su emoción por sentirse querida por todos.
-¿En dónde surte sus libros?
-“Muchos de Guadalajara o de la Ciudad de México, mi esposo va por ellos seguido, sobre todo los especiales, los más difíciles de conseguir porque la mayoría nos los envían”, señala y presume que “es la única librería especializada en libros de derecho en Aguascalientes, aunque a veces vendo novelas, o cosas que nos piden las muchachas”.
Pero no sólo es ese punto de venta el que tiene, el de Palacio de Justicia, porque tiene dos más, “vendo en el Segundo Anillo, a los Juzgados de Distrito y vendo en el Primer Anillo, a los Tribunales Colegiados, frente a la clínica 10 del IMSS, a todos ellos les vendo”.
Narra que cuando llegó a Aguascalientes, ni los colegiados ni los de distrito existían todavía, “sólo había un Juzgado de Distrito en el centro, en la calle de Colón y había un solo abogado con su equipo de trabajo, pero conozco a todos desde que llegaron aquí, los magistrados me apapachan, los amo y ellos me quieren también, soy muy bien correspondida”.
-¿Cuáles son los libros que más vende?
-“Se vende de todo, pero lo que más, más se vende, por lógica, son las legislaciones civiles y las penales de Aguascalientes. La legislación de comercio, la de amparo, que son las más comunes, porque las deben tener todos los abogados, pero vendo muchos libros para estudiantes; cuando es la entrada de la universidad es una buena temporada de ventas”.
-¿Y vende al ‘chas chas’ o les da crédito?
-“Les daba mucho crédito, pero ahora, como solamente algunas editoriales nos dan una semana para pagar, las demás nos piden que hagamos el pago sin crédito, pues no doy ya mucho crédito. Nosotros tenemos que pagar a las editoriales primero, y una vez que ellos ven reflejado en sus cuentas el depósito, es cuando nos surten el pedido y nos mandan los libros.
“Aunque luego tengo algunos con los que no tengo problemas, pero otros se toman hasta un año y pues a ellos ya mejor no les fío”, dice mientras suelta risas.
“Ya están acostumbrados, mire, por ejemplo, a abogados en los colegiados, a todos les doy crédito y a los de los de Distrito igual, porque ellos sí son pagadores, pagan rápido, son muy conscientes, pero aquí, aquí son un poquitito más difíciles, ya se acostumbraron así, pero pues a muchos les hemos retirado el crédito porque son malas pagas”.
-¿Recuerda alguna anécdota en todo este tiempo que nos quiera compartir?
Piensa unos cuantos segundos, disparando su mirada al horizonte, y suelta: “Conozco al licenciado Conrado Alcalá Romo, y ahora ya llegó a juez, estaba trabajando en el Juzgado Mercantil, aquí arriba, y lo conozco desde estudiante cuando estábamos abajo, siempre venía y le decía a mi esposo: “Me voy a robar a su esposa”, y mi esposo le decía: “llévesela pero no me la regrese” (suelta risas).
“Ahora el abogado hizo exámenes y todo, y quedó para juez, cuando había mucha gente delante de él que no quedaron y él tenía poco tiempo trabajando en los juzgados en los colegiados un hombre joven y muy inteligente, debe tener unos 40, máximo 45 años, y él hasta la fecha me sigue comprando libros”.
Luego, “La Señora de los Libros” nos relató cómo su vida ha sido de incansable lucha, “soy, desde que tenía uso de razón, muy trabajadora. Mi papi falleció cuando yo tenía 12 de edad y a mis hermanos y a mí nos repartieron con unos tíos, mi mamá se fue con él (mi padre) y a la semana falleció de un problema cardiaco, y mi mami se quedó allá en México y nos dejó regados a todos con diferentes familiares, desde esa edad, mis tíos me llevaron a vivir a Minatitlán, Veracruz, y desde esa edad, los 12 años, trabajé con ellos en una tienda muy grande que pusieron. Desde diciembre del año en que falleció mi papá, hasta la fecha, sigo trabajando en ventas”.
“Viví con mis tíos unos 25 años luego me fui a la Ciudad de México, y varios de mis hermanos ya se habían juntado allá, y me fui para allá. Vivía en Lindavista, me metí a estudiar al Poli, al Centro de Lenguas Extranjeras y estudié inglés, italiano y francés, eso me permitió trabajar en una agencia de viajes, Bojórquez, fui gerente de la sucursal de Satélite, o sea que no he dejado de trabajar toda mi vida”, relata con orgullo que se refleja en una mirada singularmente transparente que caracteriza a “La Señora de los Libros”.











