David Reynoso Rivera Río

Hace un poco más de veinticuatro horas, el Senado de la República aprobó la iniciativa de reforma constitucional, por virtud de la cual se pretende solicitar la revocación de mandato. Mucho se ha escuchado sobre la revocación de mandato; sin embargo, pocos conocen que en la teoría política y constitucional se desarrolla como un mecanismo de “consolidación” democracia a través del cual la ciudadanía puede votar para decidir si algún mandatario debe ser removido de su cargo antes de concluir su periodo original.

En términos generales, la idea pareciera ser una genialidad para no tener que soportar a los malos gobernantes; sin embargo, existe toda una perversidad detrás de la revocación de mandato, mediante la cual algunas dictaduras han logrado disfrazarse de democracias. Para llegar a la revocación de mandato, existen un sinfín de alternativas que permiten “legitimar” la “voluntad” popular tales como lo son algunos requisitos previos para la procedencia de la misma o el establecimiento de un quórum mínimo de participación ciudadana para que su determinación sea vinculante, entre muchas otras alternativas.

Según la iniciativa aprobada por el Senado Mexicano, para solicitar la revocación de mandato del Presidente de la República, se deberá estar a la mitad del periodo y deberá ser organizada por la autoridad electoral, mientras que para que sus resultados sean vinculantes deberá participar por lo menos el cuarenta por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal.

Según marca la propia iniciativa, la revocación sólo podrá usarse una vez por sexenio y dentro de sus disposiciones transitorias y algunas explicaciones en tribuna podemos recapitular que desde el próximo 1 de noviembre y hasta el 15 de diciembre del año 2021, aquellos ciudadanos que se encuentren interesados en solicitar la revocación de mandato, deberán anunciar su intención y comunicarlo ante el órgano electoral, de manera que puedan también reunir un número determinado de firmas que sea superior al 3% de la Lista nominal y que sean correspondientes a por lo menos 17 Estados; siendo así que una vez entregadas las firmas, deberán ser validadas y el Instituto Nacional Electoral tendrá hasta el próximo 4 de enero del año 2022 para convocar a la ciudadanía.

De conformidad con el proyecto aprobado, la consulta se deberá votar a los 60 días; es decir, el 5 de marzo de 2022, fecha en la que tendrá que participar la ciudadanía (participación que queda obligada a superar el 40% de la Lista Nominal para que el ejercicio pueda ser vinculatorio). En caso de que el resultado sea positivo para la revocación del mandatario, se procederá a la ejecución y asumirá la Presidencia de la República, por treinta días, el Diputado que Presida la Cámara de Diputados en el primer año de la LXV Legislatura; mientras que el pleno del Congreso de la Unión nombrará al Presidente sustituto, que cubrirá el periodo que resta al Presidente revocado.

Por otra parte, se pretende de manera aberrante vulnerar la autonomía legislativa de las Entidades y se busca introducir en el marco legal algunas reglas para solicitar la revocación de gobernadores, mediante las cuales se requerirá la firma de por lo menos un 10% de la población de la Entidad, quienes obligatoriamente deberán residir en la mitad más uno de los municipios que la integran, y a fin de disfrazar la evidente centralización legislativa que ha caracterizado al partido en el poder, se le otorga un “regalito” a las legislaturas estatales para que sean ellos quienes definan las reglas que deberán seguirse en la suplencia del mandatario estatal en caso de revocación.

Ahora, la iniciativa fue devuelta a la Cámara de Diputados tras las modificaciones planteadas al dictamen ya que también se busca modificar algunas cuestiones relativas a las consultas populares; sin embargo, todos conocemos que el Presidente intentará utilizar la revocación de mandato como un ejercicio de control y clientelismo electoral, aunado que hemos observado como existe un congreso a merced de las ocurrencias y propuestas del Ejecutivo, por lo que sin lugar a dudas el dictamen será pronto una realidad jurídica y habrá que dar puntual seguimiento al mismo.

David Reynoso Rivera Río.

Correo: davidreynoso@sapiensiuventus.com

Twitter: @davidrrr