Cada año, decido redactar unas breves líneas al dar inicio el denominado “Maratón Guadalupe-Reyes”, fechas que se caracterizan por la congregación con amigos y colegas laborales para festejar las famosas posadas; sin embargo, en esta ocasión no pretendo hablar únicamente de la responsabilidad al volante o el consumo del alcohol que sabemos representa una de las principales causas de muerte y lesiones graves en nuestro país; sino que, como nunca antes, resulta fundamental hablar del concepto de responsabilidad frente a nuestros seres queridos.

Hasta antes de la pandemia, las fiestas decembrinas se relacionaban con la idea de pasar buenos momentos y convivir con toda la familia, disfrutar a los amigos; sin embargo, ahora más que nunca se trata de cuidar a nuestros familiares y cuidarnos a nosotros mismos. Quizá comience a sonar trillado, pero hace unos días el Gobernador del Estado comentaba atinadamente que el mejor regalo que podemos dar a nuestros seres queridos es la salud.

Hoy, nos toca a jóvenes y no tan jóvenes poner nuestro granito de arena y comprender que quizá una salida innecesaria o el acudir a una posada con los amigos y disfrutar unos tragos para festejar, PUEDEN Y DEBEN DE ESPERAR. Lo anterior, para transformar esos momentos en un abrazo fraterno y sincero con nuestros abuelos, hermanos, hijos, nietos y/o padres. El uso de cubrebocas y la implementación de medidas sanitarias son sólo el primer paso de muchos más para evitar la propagación del virus y mantenernos a salvo.

Recordemos que cada vez se ve más cerca la luz de la esperanza de este túnel llamado COVID-19, por lo que, de manera adicional, estas fechas deben de permitirnos llegar a un espacio de reflexión personal para recordar el pasado, hacer un análisis objetivo sobre lo logrado, olvidar los fracasos, vivir el momento y reflexionar profundamente para trazarnos todos los nuevos propósitos que nos motivan.

La finalidad de estas líneas es únicamente para fomentar un brevísimo acto de conciencia y exhortar a la responsabilidad compartida para que todas las familias puedan reunirse en sus núcleos más íntimos y bajo el conocimiento de que por lo menos diez días se tomaron las medidas correspondientes que ameritaron ese anhelado abrazo y ese feliz momento.

A sabiendas de que quedan pocos días para el festejo de la Navidad, me permito desearles a todos mis queridos lectores un excelente fin de semana y una  muy feliz navidad en compañía de todos sus seres queridos.

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