Mircea Mazilu

Con la caída del imperio, los liberales volvían a tomar posesión del gobierno, restaurando de esta forma la república federal. En este periodo gobernaron el país Benito Juárez (1867-1872) y Sebastián Lerdo de Tejada (1872-1876), quienes siguieron los principios de la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma.

El primero intentó desde el inicio de su gobierno impulsar la economía del país, que se había estancado como consecuencia de las guerras que estallaron en México en los últimos años. Asimismo, emprendió reformas educativas, al convertir la educación elemental en obligatoria y gratuita. En el campo de la política, trató de restar fuerza al Poder Legislativo para fortalecer el Ejecutivo e intentó crear un Senado.

Sebastián Lerdo de Tejada, por su parte, incorporó las Leyes de Reforma a la Constitución y concluyó el proyecto de Juárez de crear un Senado. Durante su gobierno se intensificaron los levantamientos populares, destacando los protagonizados por los yaquis en Sonora y Manuel Lozada en Nayarit. Asimismo, surgieron huelgas textiles y mineras como, por ejemplo, las que protagonizó el Gran Círculo de Obreros de México. Sin embargo, el mayor enemigo de Lerdo fue el general Porfirio Díaz, un destacado militar que había luchado contra los franceses y el Segundo Imperio y ahora quería convertirse en presidente.

Para conseguir tal fin, este último pronunció en 1876 el Plan de Tuxtepec, en el cual culpaba al mandatario de haber cometido varias infracciones constitucionales. Más tarde, aprovechando la confusión que habían generado las elecciones de este mismo año y la posterior renuncia al poder de Lerdo, Porfirio Díaz tomó posesión de la presidencia de México.

Durante los 9 años que duró el periodo de la República Restaurada, el gobierno tuvo que hacer frente a la crítica situación económica del país. Para acabar con el problema de la deuda nacional, se vio obligado a hacer ahorros y fomentar la producción. Una de las principales medidas que se tomaron para hacer frente a sus problemas financieros fue la reducción del ejército.

Por último, cabe destacar que en esta época fue importante el desarrollo de las comunicaciones, como el telégrafo y los caminos. Asimismo, en este periodo se concluyó con el ferrocarril de México a Veracruz. No obstante, la situación de la mayoría de la población seguía siendo muy mala. En el campo, las leyes de desamortización provocaron que muchos indígenas y campesinos perdieran sus tierras. Eso causó que se convirtieran en mano de obra de las haciendas, donde sufrían explotación y malos tratos.

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