Noé García Gómez

Se viene la prueba de fuego en la nueva conformación de la Cámara de Diputados, el presidente Andrés Manuel mandó la iniciativa de Reforma Eléctrica, donde sus seguidores la venden -con esas obsesiones mesiánicas- comparándola con lo que realizo Lázaro Cárdenas con la expropiación petrolera.

Juan Otero Varela sintetiza los puntos esenciales de la iniciativa “buscan claramente empoderar a la CFE y devolverle el control sobre el Sistema Eléctrico Nacional; propone cancelar los contratos y permisos otorgados al sector privado; revertir la separación horizontal y vertical de la CFE, modificando el modelo corporativo adoptado a través de filiales y subsidiarias para la apertura del mercado eléctrico; eliminar los certificados de energía limpia, prescindiendo de un instrumento creado para fomentar la inversión en energías renovables; suprime a la CNH y a la CRE como órganos reguladores del sector; incorpora a su estructura orgánica al Cenace, con lo que la CFE estaría facultada para operar la red nacional de transmisión y el sistema eléctrico del país… Finalmente, la reforma establece la explotación del litio como una actividad exclusiva del Estado mexicano, que no podrá ser concesionada a particulares debido a su importancia estratégica para el país”. Él la define como “un pasito para atrás”.

Pero con los diputados de MORENA y aliados no les alcanza, por lo que ya movió sus piezas el presidente para poner a prueba al PRI y su endeble alianza, principalmente electoral, con el PAN. Al inicio del sexenio desarrollé un ensayo donde describía los distintos tipos de oposición que se desenvolverían en el actual sistema político mexicano, donde ubiqué al Revolucionario Institucional como una oposición pragmática, con las siguientes características.

Primero es importante diferenciar una política pragmática y un pragmatismo político. El primero actúa porque las acciones favorecen y producen resultados satisfactorios, mientras que el segundo es guiado por la sola conveniencia sectaria. ¿En cuál concepto se ubica? Ellos dirán que en la primera, pero en el fondo es producto de la segunda.

Después del resultado del año 2000 donde el PRI dejó de encabezar el Poder Ejecutivo, rápido entendieron que tender puentes con el gobierno en turno era más práctico y redituable que oponerse. Llegar a acuerdo, aun sacrificando principios o proyectos, con tal de seguir influyendo en las decisiones del poder se volvió una herramienta que encontró réditos políticos y electorales.

Así ocurrió en los sexenios de Fox y Calderón, se agazaparon, acordaron, cogobernaron y finalmente dieron el zarpazo primero para conservar buena parte de las gubernaturas, avanzar en las cámaras legislativas y por último recuperar el poder en 2012.

Hoy en la actual coyuntura se han mantenido discretos, sin polemizar con el nuevo gobierno, algunos dirían que prudentes, pero más bien sigilosos como lo son los zorros, analizando y olfateando el contexto para cuando tengan mejores elementos actuar.

Repito tienen el antecedente de que si tienen paciencia y mesura podrán influir en temas que les interesen, se presentarán ante el ciudadano como una opción moderada y madura, que apuesta a que le “vaya bien” al gobierno, para que le “vaya bien” a México.

Hay juego con esa ambivalencia de ser prudentes, criticar, pero acordar, oponerse, pero proponer, donde todo estará calculado para que tenga un efecto positivo tanto en la nueva mayoría, como en círculo de opinión, así como en la ciudadanía. Hoy ya tenemos ejemplos de lo anterior, la aprobación de la Guardia Nacional y la propuesta de eliminar el fuero, son dos muestras de que el PRI, sin defender públicamente aprobó (junto a MORENA) la propuesta de Guardia Nacional, pero tampoco criticó la propuesta de eliminación del fuero y votó en contra la iniciativa impulsada por el Ejecutivo.

Su oficio o instinto de supervivencia busca aprovechar los dos extremos, el de la tentación mayoritaria, así como el de la frustración de las otras minorías. ¿Lo anterior es garantía de tener réditos políticos y/o electorales? No, pero la experiencia nos dice que es un juego que conocen y saben jugar y como todo ente pragmático se va adaptando dependiendo las circunstancias.

Hoy en el tema eléctrico una parte de sus diputados se han manifestado en contra, pero otros han callado, dejando en suspenso, pero con un temor fundado por parte del PAN que finalmente votarán con el presidente.

La agenda política legislativa estará centrada en esto y veremos cómo se desarrollan los juegos de poder.