Desde hace ya unos días, Donald Trump se ha convertido en el virtual cuadragésimo séptimo presidente electo de los Estados Unidos de Norteamérica, caracterizado en primera instancia por convertirse en el vigésimo segundo presidente en alcanzar un segundo mandato y el segundo de ellos (tras Stephen Grover Cleveland) en lograr un mandato de reelección no consecutivo. En virtud de lo anterior, me permito hacer unas breves reflexiones en torno a los resultados electorales y las implicaciones que tendrá su elección en relación con nuestro país.

Los segundos mandatos presidenciales en nuestro país vecino, suelen venir acompañados de mayor liberalidad y menos cautela en la toma de decisiones; es decir, la voluntad del Presidente reelecto se aleja de la mesura y en virtud de no poder legalmente buscar la reelección por ya encontrarse en un segundo mandato, todas las administraciones de estas características se han destacado por favorecer en extremo la voluntad e ideología partidista.

Siendo que, para efectos de analizar el porvenir, será importante destacar que además de tratarse de un segundo mandato, el partido republicano del Presidente Trump presunta y virtualmente parece ser que gozará de una mayoría legislativa que supondrá un apoyo casi incondicional de los legisladores norteamericanos.

La relación de México con Estados Unidos de Norteamérica debe de considerarse como una de las mayores dependencias mutuas de carácter bilateral a nivel internacional. Dicha relación, no sólo estriba en una barrera geográfica, sino que adquiere suma importancia con las remesas, el intercambio comercial, la mano de obra migrante y la manufactura existente entre ambos países.

Será importante recordar, que a unos días de convertirse en ganador, el ahora mandatario electo Donald Trump, amenazó con cerrar las fronteras y realizar deportaciones masivas, así como imponer y subir aranceles a productos mexicanos o provenientes de nuestro país, para finalmente asegurar que durante su mandato se buscará equiparar a los carteles del crimen organizado como grupos terroristas. Estas declaraciones, parecen indicarnos algunos esbozos de la línea que seguirá el mandatario en cuanto a la relación con nuestro país.

De esta reflexión, surge entonces y desde mi opinión, la imperante necesidad del gobierno mexicano, para canalizar los esfuerzos y buscar que bajo un marco de respeto y autonomía, el gobierno mexicano pueda lograr un diálogo permanente para evitar perjudicar a los inmensos beneficios del TLCAN y muy especialmente, demostrar que existe un auténtico combate frente al crimen organizado, para de esa manera evitar la catástrofe máxima que implicaría la intervención militar del país vecino y por ende, la vulneración a la soberanía nacional.

Comentado lo anterior, han comenzado ya las primeras designaciones de los perfiles que acompañarán a Donald Trump en su mandato final, razón por la cual estaré dando seguimiento a este tema en las próximas semanas. Me despido no sin antes agradecer el favor de su lectura y desearles un muy buen fin de semana.

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