Ricardo Vargas

Sigue siendo nota el tema económico, como es costumbre y como debe serlo siempre. Parece ahora que finalmente la economía nacional está comenzando a recuperar ritmo, luego de la reactivación de diferentes sectores que desde finales de junio comenzaron a retomar sus actividades comerciales. Si bien es cierto que aún quedan muchos sectores por reactivarse, y que muchos otros están en una situación frágil que depende totalmente de la crisis sanitaria, la realidad es que ya se comenzó a ver la reactivación de la economía en el estado, la región y en el país. Cuando se estudia el crecimiento económico, y en general las variables o indicadores económicos, se hace generalmente una comparación contra el valor registrado en el período inmediato anterior, y contra el mismo período del año anterior. La razón de esto es por una parte, conocer la variación inmediata del indicador en cuestión, y por otra parte es la de conocer la variación sin efectos por estacionalidad.

La estacionalidad dentro de la estadística se refiere al efecto intertemporal que genera un cambio en los indicadores que se están estudiando. Refiérase por ejemplo a la actividad turística en la época de verano vs la época de otoño. Es decir, la estacionalidad retrata todos aquellos efectos exógenos o ajenos a la variable misma, que generan cierto comportamiento sobre ella. En este sentido, no sería muy atinado decir que la actividad turística nacional fue buena, simplemente porque tuvo un incremento en julio y agosto vs los meses de mayo y junio, pues naturalmente hay mayor turismo durante la temporada de verano que durante la primavera. Pues en el mismo sentido es en el que se estudian generalmente las variables e indicadores económicos, aún utilizando la comparación contra el período inmediato anterior.

El día de ayer INEGI dio a conocer la información sobre la actividad económica en el país, a través del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) para el mes de julio pasado. El IGAE busca retratar la evolución de la actividad del sector denominado como “real” de la economía, en este caso con cifras desestacionalizadas. El resultado muestra un incremento del 5.7% de la actividad económica total en México durante el mes de julio, en comparación con el mes inmediato anterior (junio). Sin embargo, en su comparación anual el IGAE retrata una caída del (-)9.8% durante el mes de julio pero ahora respecto al mismo mes del año 2019. Estas dos simples cifras retratan de una forma interesante lo que desde junio hemos estado viviendo en nuestro país. Por una parte, tenemos todavía caídas anuales muy fuertes en la actividad económica, lo que nos quiere decir que no hemos regresado al ritmo normal, o “pre-COVID”, aunque estas caídas anuales se han ido suavizando desde el mes de mayo hasta ahora. Por el otro lado, al analizar la comparación mensual del IGAE vemos que hubo una variación positiva entre julio y junio, es decir que la actividad económica en el séptimo mes fue mayor a la registrada durante el sexto mes del año.

Al ver las variaciones mensuales de este mismo indicador, se comienza a ver una ligera tendencia a la alza, pues desde que el IGAE cayó un (-)17.5% entre abril y marzo 2020, redujo las caídas mensuales hasta llegar a un crecimiento mensual del 8.8% entre junio y mayo, y ahora de un 5.7% entre julio y junio. En la parte de variaciones anuales la tendencia es igualmente positiva, pero se siguen registrando valores negativos porque en los mismos meses de 2019 no se había detenido aún la actividad económica.

En el análisis anual, los tres primeros meses del año tuvieron valores negativos aún sin ser afectados realmente por la crisis sanitaria, pues fue hasta abril (-19.7%) y mayo (-21.6%) que debido a la contingencia sanitaria se observó una caída bastante fuerte en la actividad económica. En junio la caída anual de la actividad económica fue del (-)14.6%, y en julio como ya lo comentamos fue de (-)9.8%.

Seguramente seguiremos viendo cifras negativas en la comparación anual de la actividad económica, al menos para los meses de agosto, septiembre y octubre. Pero evidentemente la tendencia es positiva, y parece que lo peor ha pasado ya. Seguimos sujetos a que no enfrentemos una segunda contingencia o cuarentena. Mientras no suceda (esperemos), seguiremos viendo una tendencia positiva en la recuperación económica.

 

Soy economista del Tec de Monterrey, Campus Monterrey y tengo un par de años escribiendo artículos de opinión. Escríbame. rvargas@publimagen.mx    @1ricardovargas