Noé García Gómez

El presidente López Obrador presentó su iniciativa de reforma política electoral de cara a las próximas elecciones federales; dicha iniciativa que reforma la Constitución y las leyes complementarias, tendría efectos no sólo en el ámbito federal, sino también en el local y ayuntamientos.

De un primer análisis de dicha iniciativa podemos desprender los siguientes puntos trascendentales:

  1. Elección de consejeros y de magistrados electorales mediante voto popular, donde los Poderes de la Unión serán quienes propongan a los candidatos a ocupar dichos cargos especializados en materia electoral. Así es, se pretende que estos cargos salgan a realizar campaña prácticamente en las calles.
  2. Un nuevo órgano electoral, con la desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) y Tribunales Electorales Locales y federalización de las elecciones. Pretende hacer un órgano menos voluminoso y que pareciera que duplica las funciones, y que sea más vertical, con el afán de reducir el presupuesto.
  3. Reducción de los integrantes de los Ayuntamientos en los Municipios, estableciendo un límite de hasta 9 regidurías de forma proporcional a la población de cada municipio.
  4. Reducción del número de legisladores federales y locales, pasando la Cámara de Diputados a 300 diputaciones y la Cámara de Senadores a 96 Senadurías, que en un país como el nuestro, principalmente 500 diputados son un exceso. Dicha reducción de legisladores está relacionada con el siguiente punto.
  5. Cambio de modelo de elección de diputados, senadores y ayuntamientos para que éstos sean elegidos mediante el sistema de representación pura, en donde el porcentaje de votos que obtenga un partido político, será el porcentaje de legisladores o miembros de ayuntamientos que tendrá, mediante de listas regionales, estatales o municipales según el nivel a elegir, lo que pretendería una representación más cercana a la votación.
  6. Eliminación del financiamiento público ordinario de partidos políticos nacionales y locales y conservación del financiamiento público para campañas electorales. Lo que pareciera una propuesta popular en el común de los ciudadanos, por los excesos cometidos por algunos partidos, pero podríamos tener el riesgo de que actores ajenos a la política intervinieran al invertir y fondear a los institutos políticos.
  7. La posibilidad de implementar el voto electrónico, algo que por más de 15 años sólo queda en propuesta, pero por la desconfianza de los mismos partidos nunca han discutido en serio para implementarlo. Lo que su implementación sería un beneficio ecológico y participativo que el país lo agradecería.
  8. Reducción de los tiempos en Radio y Televisión en materia electoral, suprimiendo los tiempos fiscales.

Los puntos arriba descritos son interesantes de que se discutan, analicen y acuerden por parte de nuestros legisladores y partidos, pero en la realidad me parece que si no hay disposición y voluntad de tomar en cuenta a la oposición, y así mismo si la oposición en su mayoría la descalifica per se y todo lo verá con la desconfianza de no ceder ante la disputa con López Obrador, esto no llevará a ningún lado, vimos con la reforma eléctrica que el presidente no tiene los votos suficientes para una reforma constitucional, pero la oposición no tiene la solidez suficiente para poner condiciones.

Por ello, creo que es importante que se inicie la discusión y esta iniciativa sea el punto de partido, pero la hora de celebrar será hasta que oficialismo y oposición comiencen verdaderamente a negociar y encontrar coincidencias legislativas en esta materia.

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