Los derechohabientes del ISSSTE en Aguascalientes pasan las de Caín, ya que a consecuencia de la pandemia, se ha complicado la atención de pacientes, cuyas enfermedades no se relacionan con el COVID; el diferimiento de cirugías programadas y citas con especialistas cada vez es mayor.
Los afectados señalaron que hay pacientes que no han podido ser consultados desde hace un año; y si bien no son casos de urgencia, sí requieren de vigilancia, estudios y medicina para que su enfermedad no se agrave.
Hay derechohabientes que entienden la situación, saben que las prioridades han cambiado, pero desafortunadamente las enfermedades crónicas, sin consulta ni medicina, conllevan alto riesgo de complicaciones, que llevarán al paciente al servicio de urgencias, si es que no muere antes.
En el ISSSTE, como en otras instancias del sector salud, la constante en los últimos meses ha sido la escasez de medicamentos, de citas con médicos familiares, y máxime cuando se trata de un especialista.
Los enfermos crónicos están en incertidumbre, porque no han podido seguir con sus protocolos de atención, y hay quienes se ven obligados a comprar los medicamentos por su cuenta; quienes no están en posibilidades de hacerlo, el deterioro de su salud va en aumento y no les queda más que aguantarse y seguir a la buena de Dios.
Cuando los usuarios intentan hacer una cita con el médico familiar, deben hacerlo vía telefónica o por Internet, a las siete de la mañana en punto, porque si llaman media hora después, la respuesta es que las citas se han agotado y tienen que volver a intentarlo al día siguiente.
Otra opción es solicitar una cita virtual, pero en tal caso, los interesados deben acudir a hacer filas a las seis de la mañana para ver si alcanzan atención, ya que hay pocos médicos; la plantilla ya resulta insuficiente, porque hay quienes han optado por la jubilación, para no correr riesgo de contagio; su edad los hace más vulnerables.
Los inconformes relataron que cuando por fin consiguen un espacio y van a consulta, reciben su receta, acuden a la farmacia y se enfrentan al desabasto; entonces quienes padecen diabetes, hipertensión, artritis, etc., tienen que arreglárselas por su cuenta.
Reiteraron que las citas de especialidad y las cirugías programadas, se han diferido hasta por un año.
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