Hace unos meses, comentábamos en este espacio que paradójicamente la popularidad y simpatía del presidente crecía, muy a pesar de que sus actuaciones merecerían todo lo contrario. Lo anterior, obedecía en primera instancia, a ese discurso que poco a poco se fue volviendo acartonado en el que cualquier reacción de la prensa era considerada como un ataque de los conservadores y/o fifís.

Afortunadamente, hace unos días el Presidente comenzó a percibir el verdadero sentir popular tras encontrarse con la cruda realidad en un encuentro con la población de su natal Tabasco, en el que fue recibido con gritos. Justo de la manera en la que sus seguidores, reprochaban a los anteriores gobernantes, por lo que eso, hoy comienza a golpear su popularidad que definitivamente ha caído entre los empresarios y específicamente entre las mujeres (con sus últimos discursos que pretenden ignorar los feminicidios para darle más importancia a la absurda rifa del avión presidencial).

Lo anterior, constituye desde mi particular punto de vista, un parteaguas en la popularidad del presidente, ya que resultó sorpresivo escuchar la reacción al presidente enojado e inclusive amenazante con no realizar giras por la disidencia de la población. Situación que nunca antes se había visto y mucho menos en el sexenio anterior, cuando día tras día y evento tras evento existían miles de personas que reprochaban y ofendían al Ejecutivo, mientras que de igual manera esperaban encontrar el momento perfecto para divertirse y desprestigiar a las instituciones con memes y publicaciones en redes sociales.

La realidad del país está rebasando a esa ficción, que se pretendía controlar con modelos clientelares creados a través de despensas y apoyos gubernamentales, por lo que ahora llamar mentirosos y conservadores a sus propios simpatizantes comenzará a despertar un sentimiento interesante que deberá cobrar factura en la popularidad del presidente.

Por el bien de nuestro país, se debe pensar en unir y no dividir más a la población, de manera que el propio Presidente logre despertar y darse cuenta que la campaña ha terminado; encontrando mejor una crítica constructiva en la prensa, en la sociedad civil organizada, pero aún más importante, en sus propios colaboradores que deberán de dejar de actuar como lacayos para hacer frente a esa verdadera responsabilidad social que significa servir a la patria.

No se trata de criticar por criticar, pero tampoco se trata de vivir en un régimen que no acepte críticas y que no cuente con la capacidad de transformar lo negativo en positivo.

 

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