Rodrigo Ávalos Arizmendi

Rápido se pasaron seis años luego de la última elección para gobernador en nuestro estado. Bueno quizá no tan rápido para todos, por ejemplo, los políticos que aguardaban la terminación del actual sexenio para lanzarse de lleno a buscar la candidatura al Gobierno del Estado, como sería el caso de Toño Martín del Campo, que luego de dejar ir la candidatura hace seis años y cuando parecía que en esta ocasión sí se le iba a hacer, no contó con que Tere Jiménez iba a tener un crecimiento político importante a nivel local y sería la candidata natural al Gobierno Estatal. Hoy Toño, disciplinado como es, aguantó callado y le creyó a Marko Cortés algunas promesas para amarrarlo al partido, a pesar de que el actual presidente nacional del PAN no es de fiar, ya el mismo gobernador Martín Orozco le llamó “Rajón”, por incumplir la palabra dada. Pero es que así ha sido siempre la política en todos los partidos. Siempre del plato a la boca se cae la sopa. Recuerdo a un político priista que decía que nadie se podía sentir seguro en eso de las candidaturas hasta cobrar su primera quincena. Y sí, eso es verdad. Conozco a varios políticos, de diferentes partidos, que ya sentían segura alguna candidatura y de último momento les decían que siempre no y ni de suplentes se las daban. Por eso comenzó el famoso “chapulineo”; los chapulines de la política, que hoy militaban en un partido y posteriormente en otro y en otro. Tengo varios amigos que se iniciaron en el PRI, porque hace varios años se puede decir que era el único que garantizaba los triunfos en todas las posiciones. Un ejemplo de lo que era el PRI lo definió muy bien Tulio Hernández cuando lo hicieron candidato a gobernador de Tlaxcala en el año de 1980. Tulio dijo: “El PRI es un partido tan maravilloso que al momento de hacerme candidato a gobernador la gente hasta me veía guapo e inteligente”. Eran otros tiempos. No había más. En cambio, hoy el pastel político se reparte de otra manera. Anteriormente el PRI se llevaba todas las tajadas del pastel. Y para que no se viera tan burda la democracia mexicana, en el año de 1977 Jesús Reyes Heroles implementó la famosa Ley Loppe – Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales- que introducía cambios esenciales en el sistema electoral de nuestro país. Ahí fue cuando nacieron las candidaturas llamadas plurinominales, para que los partidos que nunca obtenían posiciones en las Cámaras legislativas pudieran tener acceso a ellas mediante un porcentaje en las votaciones. Curiosamente hoy el presidente López Obrador quiere eliminar estas candidaturas para no dar chanza a los partidos a tener representantes populares que les puedan hacer sombra a largo plazo.

Hoy el PRI no es ni la sombra de lo que fue. Con pena ajena vemos cómo la gran mayoría de quienes fueron militantes férreos del tricolor, andan a las caiditas en otros partidos; a los que llegan con la esperanza de obtener alguna posición política importante que les permita principalmente no vivir en el error, o sea fuera del presupuesto. Y lo anterior se debe a que nunca supieron lo que era trabajar pues siempre vivieron, una mayoría de ellos, desde sus ancestros, de la política. Por eso vemos cómo en el ex partido aplanadora todavía perduran nietos y hasta bisnietos de quienes fueron los mandones de los años cincuentas para acá. Varios de ellos ya militando o simpatizando abiertamente con el PAN principalmente, pues saben que es el partido que en Aguascalientes lleva la ventaja electoralmente hablando.

Pero así son la gran mayoría de los políticos: falsos y acomodaticios. Sin pudor cambian de ideología política. Risible es ver a los priistas apoyar ahora al PAN en Aguascalientes. Los que antes eran los non plus ultra de la política local ahora agachan la cerviz, pero no de a gratis. ¡Claro que no! Esperan una recompensa que se traduciría en una Secretaría en el próximo gabinete y en donde acomodarían a los seguidores que aún les quedan. Esta alianza partidista de “Va por México” no tenía razón de ser en Aguascalientes. En otros estados de la República probablemente sí, pero en Aguascalientes no. Aquí en lugar de sumar va a restar pues el PRI sigue siendo un partido apestado, en donde sus ahora jerarcas y dirigentes -los pocos que quedan- con nula representatividad no van a incorporar más electores a la candidata. La época de oro del PRI ya pasó. En Aguascalientes, por ejemplo, los tiempos en que los priistas ganaban de todas se terminó en el año de 1998 cuando Felipe González ganó la gubernatura para Acción Nacional. Las maniobras priistas para ganar las elecciones dejaron de funcionar: Robo de urnas, los carruseles, los mapaches, los ratones locos, el taqueo, las casillas zapato, las urnas madrugadoras, los votos de los difuntos, la sustitución de urnas, las urnas embarazadas, la operación tamal, y desde luego la compra de votos. Era toda una industria para ganar las elecciones.

En el año 2010 Carlos Lozano volvió a llevar al PRI a la gubernatura. Pero su triunfo no fue porque el PRI hubiera sido perdonado por la población. No. Lozano ganó gracias a la alianza que tuvo con Luis Armando Reynoso, que maniobró para que el panista Martín Orozco no llegara a la gubernatura. En la siguiente elección Carlos Lozano maniobró en contra de la candidata priista, Lorena Martínez, para que perdiera ante Martín Orozco, en una estrategia no de apoyar a Orozco, sino sólo ordenándole a su grupo político una actitud de brazos caídos. Todo esto tuvo consecuencias en su vida política posterior. Estas prácticas crueles y desleales se pagan en el sistema político mexicano, por la perturbación de la ingratitud pues el propio sistema lo demanda de manera exigente. Hoy Lozano está en el ostracismo político.

La política es, sin duda empresa inquietante; pero es menester entenderla en calidad de función creadora y hacer de ella, cuando se llegue al Poder, un instrumento al servicio de los más altos valores. No ser cosechero, sino sembrador, para honrarla, para reparar injusticias, para descubrir horizontes propicios y para dar lecciones que merezcan ser imitadas por el aliento de dignidad que contengan.

¡Participa con tu opinión!