El rejuego al interior de los diferentes partidos políticos en Aguascalientes ha empezado a agarrar forma y comienzan los movimientos de quienes se sienten con los tamaños de alcanzar la nominación a la candidatura por la gubernatura de nuestro estado. Y así, estamos viendo cómo en el partido que actualmente ostenta el poder en Aguascalientes, el PAN, se han abierto de manera ya franca los diferentes grupos políticos al interior del PAN en la lucha para que su respectivo líder alcance la nominación. Pero antes de que tengan candidato a gobernador habrán de dilucidar quién será su próximo presidente del Comité Directivo Estatal. Y aquí es en donde se estará viendo un juego de vencidas muy interesante, pues los dos únicos aspirantes a la gubernatura, la diputada Teresa Jiménez y Antonio Martín del Campo, están empujando a sus respectivos candidatos: Javier Luévano y Alfonso Jurado. La lucha se observa un tanto desigual pues la ex alcaldesa ha realizado una política de enfrentamiento en contra del Jefe del Ejecutivo, bajo el amparo de sus muy buenas relaciones con los mandones del Comité Ejecutivo Nacional blanquiazul; lo que pone en desventaja a Martín Orozco que ya está a un año de dejar el cargo y que se ha percatado cómo el actual presidente nacional panista está actuando, ya que el aval de Marko Cortés ha sido hasta cierto punto con descaro y sin apegarse a la ética partidista y que sin nada de ortodoxia ha mostrado sus simpatías por la ex alcaldesa para que alcance la candidatura al gobierno, lo cual es una afrenta para Toño Martín del Campo, que si algo tiene es ser leal y respetuoso de los tiempos. Por eso él clamó hace unos días al mismo Marko Cortés que hubiera gratitud y que se reconociera la lealtad y disciplina que ha tenido a lo largo de su carrera política, lo cual, normalmente, en la mayoría de los partidos políticos -y en el PAN no tendría por qué ser la excepción- no cuenta; lo que cuenta son las circunstancias y los momentos en todos los sentidos. Por ello el Movimiento Ciudadano ya le echó el ojo a Toño Martín del Campo al visualizar que la ola “teresista” lo avasallará, pues a leguas se ve que la cargada que apoya a la ex alcaldesa y actual diputada, está gruesísima. Por ello la opción de Toño será el movimiento naranja, que a fuerza de ser sinceros les significaría para ellos, los naranjas, un excelente candidato con posibilidades reales de triunfo, como se acaba de ver en Nuevo León, en donde arrasó en la elección Samuel García, un muchacho de apenas ¡33 años! O en Jalisco en donde en diciembre del 2018 ganó la gubernatura de la mano de Movimiento Ciudadano Enrique Alfaro Ramírez de 48 años. Los anteriores son sin duda dos de los estados más importantes, en todos los sentidos, de la República Mexicana. ¿Aguascalientes tendría la posibilidad de ser el tercer estado naranja? Podría ser. El candidato tiene la posibilidad y la ciudadanía vería con buenos ojos que la elección desde su inicio no tenga ya a un candidato seguro ganador, pues se tendría una campaña de pronóstico reservado. Desde luego que sería una lucha muy cerrada en donde algunos factores van a influir de manera importante, empezando por el dinero y los apoyos empresariales que se empleen para las campañas. Del gobernador Orozco Sandoval no hay que pensarle mucho para adivinar de qué lado se inclinaría. Incluso jugando con los colores dio una pequeña pero significativa pista el día de la toma de posesión del alcalde Leonardo Montañez. En política no hay casualidades y si no al tiempo.

Esto de que algunos gobernadores al final de su sexenio apoyen a otros partidos distintos al suyo ya no es novedad e incluso la población se ha ido acostumbrando pues es bien sabido que a los gobernadores ya en los últimos meses de su sexenio sus líderes nacionales ya no toman muy en cuenta para las decisiones importantes, lo cual en muchos casos es un craso error, pues bien que mal los gobernadores hasta el último día siguen teniendo aunque sea un mínimo porcentaje de poder que en un momento dado puede inclinar la balanza. Ejemplos hay muchos aquí en Aguascalientes.

En lo referente a MORENA podemos decir que también tiene posibilidades muy reales de lograr la gubernatura. Y eso sería en caso de que se decidan por nominar a la Maestra Nora Ruvalcaba. Aquí no hay duda de liderazgo y sobre todo de conocimiento de toda la sociedad aguascalentense en todo lo relativo a la trayectoria política de esta mujer que ha vivido más las vacas gordas que las flacas en su vida política. Hoy la vida y su tenacidad, y desde luego que el presidente López Obrador- le están haciendo justicia. A ello hay que agregarle que, si la nómina el partido que más adeptos tiene a nivel nacional, llevando a la cabeza la enorme simpatía y aprobación del presidente en un porcentaje de más del 60% nacional, pues sólo sería cuestión de capitalizarlo adecuadamente en Aguascalientes: Un partido fuerte electoralmente hablando con una muy buena candidata debería tener un excelente resultado.

En lo referente al PRI, le comento que fue patético ver una fotografía en días pasados en donde estaba parte de la militancia con el nuevo delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI: Humberto Lepe Lepe, político de 72 años, quien es un viejo conocido de los aguascalentenses, pues trabajó en Aguascalientes en el sexenio del tristemente célebre Miguel Ángel Barberena.

En esa foto se observaba a unos priistas ya mayores de edad, varios de ellos de la tercera edad, con una faz cansada pero esperanzados a no seguir viviendo en el error, sino a vivir del presupuesto, sin dar oportunidad a las nuevas generaciones. Personajes que siguen enquistados en lo que queda del tricolor. Políticos y políticas que no hace mucho habían sido claros al asegurar que ya no volverían a buscar cargos de elección popular y que ahora de repente les volvieron nuevos bríos y están volviendo a decir: ¡Sí quiero! Sin embargo, es cien por ciento seguro que de nueva cuenta se llevarán un frentazo al sufrir otra costosa derrota que los y las volverá a la realidad. Y como dice un médico de niños: “No hay que volar sin aparato”. Y más mal les irá si los diputados federales priistas votan a favor de la reforma eléctrica que propone López Obrador. Eso cavaría su tumba por ser comparsas de AMLO con tal de obtener algunas canonjías. Lo peor es que la poca credibilidad que les queda como partido la perderían en un gran porcentaje. En fin, ya falta poco para conocer cómo se integrará el nuevo ajedrez político local.

 

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