RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Hace algunas semanas empezó como un rumor la remoción del Aldo Ruiz Sánchez, quien venía fungiendo desde el inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, como delegado estatal de los Programas para el Desarrollo en Aguascalientes. Al principio algunos sectores consideraban que Aldo venía a ser como otro gobernador, y lo anterior se basaba precisamente en que él vendría a coordinar a las dependencias federales en Aguascalientes. En pocas palabras él sería el enlace directo del presidente López Obrador con nuestro estado. Lo anterior originó que a Aldo Ruiz se le comenzará a conocer como el superdelegado. De Aldo Ruiz, originario de Aguascalientes, del mero Barrio de La Purísima le puedo comentar que desde muy joven había venido escalando posiciones dentro del quehacer político habiendo logrado el reconocimiento de Andrés Manuel López Obrador, a grado tal que lo designó “superdelegado” en Aguascalientes. Con ese nombramiento Aldo se convirtió en el responsable de que los recursos del Gobierno Federal llegaran nítidamente a los beneficiarios de los programas sociales que desde el inició de su sexenio instauró el presidente López Obrador, los cuales sin duda son los más importantes para millones de mexicanos, debido a que benefician a sectores de gente que va desde la pobreza extrema hasta gente que tiene un buen nivel económico, debido a que el requisito para obtener la pensión es la edad, al principio era de mínimo 68 años y a partir de hace unos meses bajó a los 65 años, con lo que varios millones más se verán beneficiados. Así mismo, hay sectores de la población que están protegidos con apoyos económicos sin importar la edad, como lo son los estudiantes y gente con problemas de discapacidad; la verdad qué bueno que estos sectores de la población tengan este tipo de apoyo. Conozco gente con alguna discapacidad y este apoyo les ha caído de perlas, pues logran salir un poco de apuros.
En los primeros tres años del gobierno de López Obrador, Aldo Ruiz coordinó tanto este programa llamado “Pensión del Bienestar”, programa que sin duda lleva el peso de lograr en gran parte que se logre la Cuarta Transformación de México, la famosa 4T, como lo referente a las delegaciones federales. Sin embargo, casi a principios del año pasado apareció en el mundo la que yo considero la peor pandemia en la historia de la humanidad: El COVID-19. Y ahí la chamba se le multiplico al superdelegado cuando, ¡afortunadamente!, apareció la vacuna que vendría a dar un poco de alivio y tranquilidad a los millones de habitantes de este planeta. Y en Aguascalientes Aldo tuvo la encomienda de organizar la logística para vacunar a la población de Aguascalientes, lo cual no fue nada fácil, pero con el apoyo del Gobierno Estatal y con la total disposición de Martín Orozco, que actúo hasta donde se le permitió, Ruiz Sánchez logró generar una muy buena organización. Desde luego que hubo sus negritos en el arroz, pues sabemos que no toda la población acató las reglas y trataron por todos los medios de acceder a su vacuna aún y cuando aún no les tocaba.
Aldo sacó adelante la vacunación. No hay queja. Pero la política tiene muchos ángulos y los que la practican saben que lo que es hoy puede no ser mañana. Algunas veces con explicaciones o acciones lógicas y en otras no tanto o ninguna. Para los que se desenvuelven en la política no hay nada seguro. Hoy estás, mañana no. Y comento lo anterior debido a que Aldo Ruiz dejó de ser el superdelegado en Aguascalientes a partir del pasado 31 de agosto. El rumor de su salida se comenzó a escuchar en los corrillos políticos desde hace algunas semanas. El comentario comenzó a ser más fuerte conforme avanzaban los días, ya no había duda del reemplazo. Cuando la población se enteró de quién reemplazaría a Aldo hubo muy buena aceptación, pues la responsabilidad caería en la Maestra Nora Ruvalcaba, mujer que desde hace ya muchos años participaba en política, siempre en partidos de la izquierda. A ella le tocó luchar a brazo partido por sus ideales y sobre todo por sacar adelantes tanto las elecciones como los proyectos políticos partidistas. Yo la conocí ya hace varios años y me cautivaba enormemente por su honradez, ya que a pesar de participar en política y pudiendo conseguir alguna comisión, ella seguía trabajando como maestra, por ejemplo, en la secundaria técnica número 1. Ahí asistía normalmente a ejercer su apostolado educativo. Eso me caía muy bien, que siguiera trabajando en lo que era su vocación. Cientos, o quizá miles de niños y jóvenes, fueron formados por Nora Ruvalcaba.
Hoy Nora Ruvalcaba tiene la encomienda presidencial y no hay duda de que salvara el honor. Ella al igual que Aldo son de Aguascalientes y saben que el trabajo gubernamental puede ser sexenal o de algunos sexenios. Si lo hacen bien quedará el orgullo de haber servido a la patria chica y si lo hace mal la vergüenza es para siempre. De Aldo Ruiz no habrá que esperar mucho para verlo colocado en otra encomienda presidencial o partidista, el trabajo que realizó en los últimos tres años lo avalan.