RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Iniciamos la semana con noticias del medio político local sensacionalistas, que a pesar de que se veían venir no dejan de causar asombro y en consecuencia de ser el comentario principal tanto en los corrillos políticos como en la población que está pendiente de la próxima jornada electoral: La renuncia a las candidaturas de la candidata del PRI a la alcaldía, Blanca Rivera Río, lo mismo que del candidato por el mismo cargo de Fuerza por México, Luis Armando Reynoso. Su renuncia se dio el domingo pasado, horas antes de que se cerraran los registros en el IEE. La noticia corrió como reguero de pólvora no obstante que en realidad eran candidaturas que no iban a prosperar en sus metas de alcanzar la victoria el 6 de junio. El PRI en Aguascalientes, como se lo comenté la semana pasada, estaba desahuciado por las malas prácticas centrales con respecto a la designación, como siempre de dedazo, de la dirigencia local. Y es que la naturaleza del PRI es esa: El “dedazo”, implementada por su creador Plutarco Elías Calles, creador del PRI y llamado en su tiempo el “Jefe máximo de la Revolución”. Al PRI le funcionó su sistema de designación de candidatos desde su fundación en el año de 1929 hasta el año 2000, cuando el PAN le arrebató, vía Vicente Fox, la Presidencia de la República. Se terminaban 71 años de imponer a su libre albedrío Presidentes de la República, gobernadores y representantes populares. Pero como en política las traiciones y componendas – ¡En todos los partidos!- son el factor medular que inclina la balanza para tratar de obtener la perpetuidad del poder, en el año 2012 el presidente panista Felipe Calderón, en unión con Vicente Fox ya como ex presidente pero con alta influencia en el panismo nacional, traicionaron a la candidata de su partido a la presidencia: Josefina Vázquez Mota, a quien increíblemente el mismo Fox la había invitado a su gabinete como Secretaria de Desarrollo Social y años después le avisaba que no la apoyaba en su camino por la presidencia. Lo anterior lo acaba de dar a conocer hace algunas semanas la misma Josefina Vázquez, comentando que en plena campaña Fox le habló para decirle que no era su candidata y por ello no la apoyaría. Pero así es Fox: Impredecible, pero para mal, por ello acabó su capital político de manera lastimosa. Pero siguiendo con el tema de las traiciones, Felipe Calderón Hinojosa en la campaña electoral del 2012 prefirió negociar con Enrique Peña Nieto la presidencia de la República a cambio de protección, maniobrando quirúrgicamente para que perdiera Andrés Manuel López Obrador la elección por la presidencia de ese año 2012. De ahí nace el encono del actual presidente hacia Calderón. Calderón sabía que tenía una cola muy larga, sobre todo de lesa humanidad en lo que fue su guerra contra el crimen, eso le hubiera costado mucho si hubiera llegado López Obrador en ese año a la presidencia, ya en el 2018 poco a poco se había ido desvaneciendo lo hecho por Calderón.

En Aguascalientes las cosas, en su nivel y proporción han sido lo mismo. No es un secreto las traiciones que algunos ex gobernadores hicieron en contra de políticos tanto de sus mismos partidos como de los partidos contrarios. En su tiempo un gobernador panista maniobró de manera quirúrgica para que el candidato de su mismo partido no llegara a la gubernatura. El apoyo de gran parte de logística como económico para la campaña, con grandes cantidades en efectivo, se realizó de manera aparentemente soterrada; pero en este mundo no hay nada que no se sepa, pues las traiciones e indiscreciones salta pronto como el pus de las heridas. El triunfador de esa elección, ya en el poder, no cumplió con su promesa de proteger a su antecesor y luchó denodadamente para acabar a quien lo ayudó a limpiar el camino rumbo al poder. Fue algo increíble y enfermizo. El poder cambió al nuevo gobernador que a lo largo del sexenio se fue quedando sin gran parte de sus leales. Y a quien lo ayudó lo metió hasta la cárcel. Aunque fuera sólo por unas horas.

Hoy la renuncia de último momento de dos de los aspirantes a alcaldes no modifica en nada el mapa político de Aguascalientes. ¿Por qué? Pues simple y sencillamente porque esos dos actores políticos no tenían la mínima posibilidad de triunfo. Y para ello no había que revisar las encuestas que han estado circulando en las redes sociales. No. Era cosa de percepción de nivel primario: El PRI está condenado desde antes de iniciar las campañas a ser el cuarto o quinto poder político de Aguascalientes, y el Partido Fuerza Social por México no tiene la mínima posibilidad de nada, ni de conservar el registro pues no logrará el 3% de porcentaje que se requiere para conservarlo. Era sin duda una odisea muy difícil para el abogado Guillermo Lozano Galindo, nombrado presidente de ese partido en Aguascalientes, que en el papel había iniciado bien su gestión convenciendo a Luis Armando Reynoso de ser el abanderado a la alcaldía por ese Partido. Pero los tiempos cambian y parte de la población seguía apreciando a Reynoso pero la lucha por la alcaldía, estaba visto, se centraría en el PAN y MORENA.

Hoy nadie debe hablar de traiciones, porque de un modo u otro a quienes hoy se llaman traicionados también han traicionado, ellos o su grupo político en su momento. Así es la política en México y desde luego en Aguascalientes. Ejemplos hay muchos.