RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

De manera inesperada el jueves pasado el PRI dio a conocer la noticia de la sustitución del que hasta ese momento era el presidente del Comité Directivo del PRI en Aguascalientes: El profesor Herminio Ventura Rodríguez. La noticia era sin duda una bomba para el priismo local, pues el ex líder sindical había venido desarrollando una buena labor acorde con lo que tenía, tanto en lo referente al capital humano como el económico. Herminio Ventura Rodríguez había tomado las riendas del partido tricolor en abril del año pasado y había tenido como meta principal conciliar a los diversos grupos políticos al interior del ex partido aplanadora. Herminio sustituyó a Enrique Juárez, del grupo “Lorenista”, quien optó por dejar el camino libre para la designación de otro líder luego de que su guía política Lorena Martínez había manifestado que se alejaba de la vida política, lo que dejaba en la orfandad a Enrique. Y aquí fue en donde se activaron los clanes políticos priistas para tratar de colocar a quien debería fungir como presidente. Las familias más influyentes al interior del PRI lucharon por obtener el control partidista, sin embargo algunos de los clanes ya habían ostentado el poder, por ejemplo la familia Guel, en donde dos de los hijos del ex gobernador Francisco Guel ya habían presidido el CDE con resultados nada halagadores. De la familia Olivares Ventura ninguno de sus miembros había alcanzado la presidencia del PRI, la cual sí habían obtenido algunos de sus colaboradores más cercanos.

Herminio Ventura llegó a la dirigencia partidista con mucho en contra luego de un sexenio en donde el anterior gobernador había perdido casi todas las elecciones que le tocaron en su sexenio. A ello había que agregarle que la mayoría de los militantes habían sido muy lastimados por las actitudes de quienes manejaron el partido durante más de seis años, ese mismo malestar lo compartió gran parte de la población que veía cómo los priistas de los grupos en ese tiempo más importantes e influyentes -el del gobernador y el de Lorena Martínez- se hacían garras tratando de agandallar las posiciones políticas sin importar ni la antigüedad ni la labor política realizada durante muchos años por y para el PRI. A ello había que agregar que sus liderazgos, militancia lo mismo que sus simpatizantes, en un muy alto porcentaje se habían hecho viejos. Los viejos mandones del priismo local no querían soltar lo poco que quedaba de lo que era ya un cadáver insepulto. Así mismo influía enormidades en la población que los líderes nacionales del PRI seguían también siendo los mismos que por su ambición desmedida habían llevado al país casi a la bancarrota. Los nombres se contaban por cientos a lo largo y ancho de la República.

Todo lo anterior no amedrentó al profesor Ventura Rodríguez y tomó la estafeta con la conciencia de que en ello estaba en juego mucho de su prestigio político ganado como líder estatal del Sindicato de Maestros. Y con lo poco que tenía a la mano se lanzó a la odisea de obtener para su partido un resultado decoroso en las próximas elecciones, de las cuales había pasado una primera parte, la de la selección de candidatos para la próxima elección del 6 de junio, no sin infinidad de obstáculos, pues las recomendaciones e influyentismo era el pan nuestro de cada día, de personalidades que querían imponer a sus amigos, familiares e incondicionales. Los días y noches fueron aciagos, toda una cena de negros. Pero se lograron sacar las listas, a pesar del dedazo en las principales posiciones, en donde no se pudo ni chistar. La medición de fuerzas había sido totalmente dada por una balanza muy inclinada.

Todo lo anterior ocasionó que un gran número de priistas de reconocida trayectoria optaran por dejar el partido que los vio nacer como políticos y que en infinidad de contiendas políticas habían dado buenas cuentas. Militantes que habían pertenecido a los grupos políticos más importantes del priismo local no aceptaban que las cosas en Aguascalientes se manejaran a control remoto desde la capital del país, sin embargo el ejemplo de la elección netamente por dedazo del campechano Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, como presidente nacional del PRI, seguiría como estrategia para la designación de los altos cargos, y por ello sólo en vía de mientras habían designado a Herminio Ventura en la presidencia del CDE tricolor en Aguascalientes, pues la tirada era que en un corto tiempo se enviara como presidente a un priista por todos desconocido en la entidad: Antonio Lugo Morales, quien será el que cargue en sus espaldas con una de las derrotas más dolorosas del PRI en la historia de Aguascalientes, pues como se menciona líneas arriba encontrará un PRI resquebrajado. Los cuadros políticos más importantes ya están trabajando en otros partidos. El resquebrajamiento lo acaba de dar Roberto Tavares al abandonar de manera pública al grupo de Lorena Martínez, quien le apoyó a lo largo de su carrera política para la obtención de cargos políticos importantes. Y ni qué hablar de Gabriel Arellano que en su momento le dio una resucitada inesperada al PRI al ganar la presidencia municipal capitalina de la mano de Adrián Ventura -Q.E.P.D.-. Otros cuadros muy importantes que buscaron nuevos horizontes son Mario Guevara Palomino y Gustavo Granados Corzo, a los que nadie puede llamar improvisados ni oportunistas, ya que ellos aguantaron a pie firme un largo periodo de tiempo, sin embargo, de poco valió su entrega partidista ante la mirada de quien tenía el derecho de picaporte con la dirigencia nacional. De Salvador Farías ni hablar, es un hombre cabal cuyo interés es simple y llanamente el beneficio colectivo de la comunidad. A Salvador no lo guía la ambición nada más por la obtención de un cargo político. Chava ya está muy lejos del mal pues ha demostrado que aparte de ser un excelente profesionista es un redomado político que sabe ganarse por su bonhomía a la gente. Sin duda todos los anteriores son una recolección importante de talentos que se allegó Gabriel Arellano. Cuadros que por amor propio y dignidad abandonaron al PRI.

Hoy el PRI pierde mucho con la salida de Herminio Ventura, líder nato de la política local. Lo único que nos queda por decir es: En el PRI no entienden… ¡ni entenderán!