RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La semana pasada fue ratificado como Presidente del CDE del PRI en Aguascalientes el profesor Herminio Ventura Rodríguez y al mismo tiempo se nombró a Leslie Sullyannett Atilano Tapia como Secretaria General del partido, en sustitución de Juan Eduardo Hernández Tavera. Este cambio se hace por aquello de la equidad de género. Estos nombramientos son provisionales y ocuparán dichos cargos hasta que pase la contingencia sanitaria ya que no se pueden realizar eventos masivos con la militancia. El profesor Ventura fue designado presidente interino desde marzo pasado cuando renunció Enrique Juárez a la presidencia dejando inconcluso el periodo para el que había protestado del 2017 al 2021. Con lo anterior, a esta dirigencia con toda seguridad le corresponderá llevar a cabo los trabajos de selección de candidatos a presidentes municipales de las 11 alcaldías así como la de 3 diputaciones federales y 27 diputaciones locales, de los cuales 18 son de mayoría relativa, uno por cada distrito y 9 de representación proporcional, las llamados plurinominales.

El PRI llegará a este proceso electoral muy diezmado, probablemente en el peor momento de su vida política, con una deserción muy señalada de militantes y de cuadros políticos que antaño gozaron de las mieles de la hegemonía partidista y que como normalmente sucede, cuando hay militancia por conveniencia y no por convicción, cuando no hay posibilidades de obtener algún cargo de representación, sobre todo de los que dejan jugosos sueldos, la ideología se pierde y se abandona la doctrina política que antes se defendía a capa y espada en los distintos escenarios de discusión de doctrinas e ideologías. La gran mayoría de candidaturas que se daban en el PRI eran por imposición y eso se hacía descaradamente atenidos a que durante muchos años no había una verdadera oposición, no había prensa independiente, ni redes sociales que hoy en día son un freno para muchos malos manejos, la televisión era como hasta el día de hoy pro-gobierno y la represión era la de una dictadura.

El PRI a pesar de la andanada de ataques que se le vinieron encima cuando ganó la presidencia de la República el PAN por dos sexenio seguidos y a nivel local dos gubernaturas, la de Felipe González y Luis Armando Reynoso, tuvo los arrestos suficientes para renacer de lo que se creían sus cenizas y contra todos los pronósticos recuperar la presidencia de la República a manos de Enrique Peña Nieto y en el caso de Aguascalientes recuperar la gubernatura con Carlos Lozano de la Torre. Parecía que con un excelente trabajo la población seguiría apoyando al partido tricolor y con ello volverían por sus laureles en el territorio nacional. Pero no fue así. Con Peña Nieto regresó un PRI más corrupto en todos los órdenes. Hoy el ex presidente debe estar con una gran tensión nerviosa, lo mismo que varios de los altos funcionarios de su gabinete, al igual que algunos senadores y diputados tanto del PRI como del PAN y el PVE, con la llegada de Emilio Lozoya a México. Y más aún cuando el lunes el presidente López Obrador dijo en la mañanera que Lozoya ya había empezado a “soltar” nombres de gente que fue sobornada.

En Aguascalientes el PRI desaprovechó su oportunidad de continuar en el poder como partido en el gobierno. A Carlos Lozano le ganó la soberbia y el despotismo. El buen trabajo que hizo como gobernador lo tiró por la borda por sus malas actitudes, propias de un hombre de escaso criterio que creyó que el poder iba a ser para siempre y que terminó peleado y enemistado hasta con quienes le ayudaron a llegar a la cima política del estado. A lo anterior habría que agregar la manera en que pagó a quien lo ayudó a llegar al cargo: Luis Armando Reynoso, de quien no aguantó que siguiera realizando labores de proselitismo personal en las colonias, pues sentía que le robaba cámara. Y si, el carisma de Reynoso Femat le hacía sombra a un gobernador inseguro de su personalidad y de carácter agrio, terminando Lozano por tratar de destrozar a Reynoso políticamente hablando, culminando con una burda maniobra que llevó a Luis Armando a la cárcel en mayo de 2014, cuando fue detenido en la Monumental Plaza de Toros de Aguascalientes en una operación judicial fast track en un desplante etílico del en ese momento gobernador.

Todo esto lo observaba la población con mirada escrutadora y hasta cierto punto de decepción, lo que obviamente le restaba puntos y simpatías al partido en el poder, tanto las frivolidades y corruptelas de Peña Nieto como las de Carlos Lozano.

Hoy el profesor Herminio Ventura está en el mejor lugar en el peor momento. Sin embargo hombre de lealtades y de sobrada capacidad política ha aceptado el reto partidista, y con lo que tiene tratará de levantar a su partido en la contienda electoral del año entrante. El primer reto será sacar buenos candidatos para todas las candidaturas. Aspirantes hay varios pero con verdaderas posibilidades de triunfo pocos. Hay que decir que el grueso de la población tiene sus ojos puestos en dos partidos: El PAN y MORENA. Y curiosamente en MORENA que es ahora una sucursal del PRI. Ahí militan ahora gente que antaño defendía a capa y espada al PRI, algunos incluso ocuparon puestos de elección popular pero que hoy se han convertido en tremendos defensores de la causa lopezobradorista, lo que en el argot popular se les conoce como “chairos”. Es indudable que el PAN es el partido que mayores posibilidades tiene de conservar la presidencia municipal de Aguascalientes así como la mayoría en el Congreso local. En cuanto a las diputaciones federales mínimo obtendrá el triunfo en dos de los tres distritos. Y en los otros diez municipios tiene posibilidades de ganar de nueva cuenta los que ahora gobierna. Pero en política nada está escrito y como le comento líneas arriba, dependerá de los candidatos que sean nombrados para asegurar resultados a favor en cada partido.