Rodrigo Ávalos Arizmendi

En días pasados circuló entre la clase política la invitación de Fernando Herrera Ávila para asistir a lo que él llamó un evento “a manera de informe”, luego de concluida su labor como senador de la República. La idea de Fernando era compartir algunas de las experiencias que tuvo durante su encargo y luego de que en diciembre inició un nuevo régimen; él desde una postura objetiva deseaba intercambiar puntos de vista sobre los retos que vendrán a futuro.
El evento se realizó en la Velaria de un hotel ubicado en Expo Plaza el lunes 10, por la tarde. Yo acudí primero por la amistad ya de muchos años con Fernando, y después porque sería interesante conocer de primera voz las actividades realizadas así como las experiencias del político que durante un buen tiempo fue el coordinador de los senadores del PAN en el Senado y a quién le tocó vivir momentos importantes en el seno de su partido, como lo fue la selección del candidato a presidente de la República o la traición de algunos panistas en el Senado, como sería el caso de Ernesto Cordero Arroyo.
La invitación al evento indicaba su inicio a las 18:30 horas. Llegué al hotel y me dirigí a la Velaria, la cual lucía impresionante, elegante, arreglada como para una boda o un acto social muy elegante. A media luz, con velas en las mesas y con cristalería muy fina. La verdad, sí fue una sorpresa, pues normalmente los informes de los políticos son en salones amplios con la sillería acomodada tipo auditorio, para albergar a los invitados, los cuales deben ir preparados mentalmente para escuchar durante una hora y media o dos horas una perorata con los logros de los políticos que informan sobre lo que fue su labor.
Al evento deben haber sido invitadas unas 500 personas, todas ellas relacionadas con la vida política de Aguascalientes desde diferentes trincheras. La organización del acto era impecable, con una logística muy profesional aplicada desde el acceso. Al fondo del salón había un escenario con tres pantallas. Y en las mesas había unas tarjetas que indicaban que se servirían 3 tipos de canapés así como vino tinto y blanco.
Los invitados llegaban puntuales, pero lo más importante era que había militantes de todos los partidos políticos -panistas, priístas, perredistas, de Movimiento Ciudadano, morenistas-, así como gente de la iniciativa privada y ex alcaldes de Aguascalientes, como sería el caso de Fernando Gómez y su esposa Lety González; Gabriel Arellano Espinosa, Adrián Ventura Dávila, Alfredo “Mosco” Reyes; también diputados federales como Silvia Garfias. Y la asistencia más importante: la del gobernador Martín Orozco Sandoval, que enfundado en una chamarra azul marino llegó puntual a la cita. Él se sentó junto a Fernando Gómez con quien estuvo charlando animadamente antes de iniciar el evento. En la misma mesa se sentó el actual presidente del PAN en Aguascalientes Paulo Martínez López. En otra mesa estaba sentado el ex presidente del PRI local el profesor Andrés Valdivia y junto a él Jesús Medina Olivares y Salvador Farías Higareda, ex candidato a alcalde por el PRI hace ya algunos años. Sin duda era un evento con una pluralidad, y civilidad, política tremenda.
A las 19:00 horas, el lugar estaba lleno a su máxima capacidad. La convocatoria de Fernando era impresionante por el tipo de invitados además por haber hecho su informe en un día y horario totalmente hábil lo cual no había sido obstáculo para que el lugar estuviera lleno a su máxima capacidad. Esto demuestra que Fernando Herrera se ha sabido ganar el afecto y respeto de propios y extraños.
El salón, como mencioné antes, estaba a media luz, sólo el escenario tenía un alumbrado más fuerte. A esa hora las conversaciones en las mesas estaban a todo lo que daba, pues la gran mayoría de la clase política estaba ahí. Y la verdad es que temas de conversación no faltaban, sobre todo lo relacionado con los apenas 10 días del gobierno de AMLO. De pronto a través de las bocinas se escuchó muy clara la voz de Fernando Herrera que empezaba a saludar a los asistentes, pero no se veía él, el escenario estaba vacío, los asistentes volteaban a todos lados para ver de dónde venía la voz, no tardaron mucho en localizar al ex senador que a paso lento venía entrando al salón para dirigirse al escenario en que dirigiría, no un informe, sino un recuento muy interesante de lo que fueron sus experiencias en el Senado. Antes de iniciar su exposición, Fernando agradeció emocionado la asistencia de los ahí presentes, desde luego la asistencia del primer panista del estado, Martín Orozco y la de los políticos y líderes de los diferentes partidos, así como la clase empresarial, y dijo con acierto que ahí, esa tarde, estaba reunido el Circulo Rojo de la política aguascalentense. Y sí, se podía decir que a excepción de algunas inasistencias, probablemente por cuestiones de agenda, ahí estaba reunida la clase política importante de Aguascalientes.
Lo primero que se vio en las pantallas fue un video que mostraba épocas importantes en la vida política de México en donde dominaban los sexenios de la era priísta, así vimos sucesos históricos, como el asesinato de Colosio, la llegada a la presidencia de Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto, el levantamiento del EZLN, etc. Escenas que trajeron a la memoria de los asistentes momentos álgidos en la vida del país.
Luego del video Fernando comenzó su plática y mencionó que hoy en día la pluralidad política llama, convoca y obliga a la reflexión conjunta. Y que toda esa serie de eventos que se escucharon y que se vieron en el video proyectado hacían una secuencia de lo que a él le había tocado vivir antes de llegar al Senado de la República, y también, porque era diciembre, el mes en el que los últimos presidentes habían tomado decisiones que habían marcado los sexenios y en consecuencia la vida política de los mexicanos. Recordó, “casi como si fuera el día de ayer”, cuando en una fecha similar, en tiempos similares, Miguel de la Madrid Hurtado después de dos sexenios que tuvieron características muy especiales, trataba de meter orden en el país e hizo una oferta a los mexicanos precisamente al iniciar su sexenio: “Renovación moral, simplificación administrativa y respeto a la pequeña propiedad”. Eran tiempos donde el acompañamiento en las Cámaras tenía mayoría del mismo partido, el del presidente de la República. Lamentablemente tuvo el acontecimiento de la catástrofe en México y el natural descontento que se presentó por ese trágico evento que le dio un clima de confrontación. El propio partido en el gobierno sufrió una fractura que dio origen al nacimiento de otro partido político. Después de dos sexenios, con características muy similares al principio de los setentas llegaron los que fueron denominados técnicos tecnócratas e hicieron una especie de parte aguas en el PRI con dos visiones distintas, unos más pegados al sentimiento y a la definición de popular y otros poniendo por encima la técnica a cualquier decisión que se presentara. Se dio una división enorme y llega Salinas de Gortari en una elección muy cuestionada, muy difícil y empieza también él a preguntarse qué es lo que tendría que realizar. Pero Salinas, rebasó a la izquierda por la izquierda y con su programa Solidaridad dio el acercamiento y el matiz que le estaba reclamando la gente de su partido y los propios mexicanos. Después de pasar una elección muy difícil él logró reposicionarse y ganó el Congreso a mitad de su sexenio, lo que le permitió hacer reformas trascendentes e importantes en el país y sólo por mencionar algunas tenemos la modificación a la tenencia de la tierra, el restablecimiento de las relaciones Iglesia-Estado y desde luego el lanzamiento, la inserción de México a los Tratados de Comercio Internacionales. Y así, acuciosamente Fernando Herrera fue desglosando lo más trascendental de los sexenios desde Miguel de la Madrid hasta nuestros días. Y finalizó diciendo que Aguascalientes es un estado ejemplo, modelo, envidia para muchos y aspiración para muchos más. Que hay tres grandes problemas en el país: Primero el tema económico reflejado como una necesidad, como un deseo en el sureste del país; el segundo el tema de corrupción, que se ve como una necesidad aspiracional más, en el norte del país; y el que a nosotros compete: En Aguascalientes, de la zona del bajío hacía el norte, el principal problema se llama “seguridad”. Si comparamos cómo estamos contra otros estados realmente estamos en la gloria, no se compara la calidad de vida que tiene Aguascalientes con otros, sin embargo sí es una aspiración estar cada día mejor y ahí está el esfuerzo que se tiene que realizar en la aportación de ideas en blindar Aguascalientes de cualquier circunstancia.
Fernando terminó diciendo que puede afirmar que Aguascalientes ha tenido muy buenos gobiernos, de un partido u otro. Que Aguascalientes es lo que es por su sociedad y por el trabajo que hicieron sus gobernantes. Por eso el próximo año que va a haber elecciones en Aguascalientes están obligados todos los partidos políticos a sacar sus mejores candidatos, y que sea la propuesta la base de contraste para una sociedad informada como la aguascalentense, que sea la sensibilidad, la inteligencia, la que llegue a definir quién habrá de tener la enorme responsabilidad y gusto de dirigir a la sociedad aguascalentense. El ex senador invitó a pensar a los ahí reunidos en lo que se vive en el escenario nacional y lo que se vive en Aguascalientes. Que hay que competir lealmente y que sea la gente la que defina a quién quiere, lo cual será un buen ejemplo y se estará otorgando un buen legado a las próximas generaciones. Y terminó su informe con filosofía presidencial: “Estuve seis años en el Senado de la República, y “haiga sido como haiga sido”, según Felipe Calderón, ahí están los resultados. Lo que pase de septiembre en adelante, si vienen y me reclaman, tendré que contestar como Vicente Fox: “¡Y yo, porqué!”. En fin, está a punto de terminar este informe, falta un minuto, no, menos, como cinco”. Y agradeció a su familia, comentando que los últimos 18 años ha estado yendo y viniendo a la Ciudad de México y a otros lugares, y que siempre les dice que ahora sí va a estar más tiempo en Aguascalientes, pero ya no le creen. “Y me la pasé pensando el otro día, y dije: ¿Qué argumento les doy para que ahora sí me crean? Llegué a casa y les dije: ¿Saben qué? Ya voy a estar en Aguascalientes, ¡Me canso ganso que sí!