RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La aprobación del presupuesto de egresos en el Congreso de la Unión fue toda una odisea para el grupo parlamentario de MORENA y los partidos afines. Ya habían suspendido las sesiones desde el 6 de noviembre ante protestas y bloqueos de organizaciones campesinas afuera de la cámara de diputados; pasaron así el 15 de noviembre, que era la fecha límite para la aprobación del presupuesto y fue hasta el amanecer del 22 de noviembre cuando lograron la aprobación. En este asunto hubo dos temas que saltaban a la vista, el primero fue el bloqueo de los campesinos, la movilización de ellos mismos y posteriormente la manera en que fueron bloqueados y jaloneados por la policía cuando el día 20 de noviembre, por la mañana, intentaron marchar desde donde estaban, a las afueras de la cámara de diputados, hasta el zócalo para participar en el desfile conmemorativo de la revolución mexicana. La idea era aprovechar el escenario que era el desfile para que la nación conociera sus reclamos, pero obviamente iba a estar muy difícil que los dejaran llegar. El segundo tema fueron las dificultades de Morena para formar una mayoría que permitiera la aprobación del presupuesto. Este proceso nos reveló algo muy interesante: Durante los gobiernos anteriores muchos presupuestos pasaron por unanimidad, se festejaba como un logro de la negociación. La verdad era que en gran parte esa negociación era cuestión de darle dinero a todos, según lo iban pidiendo. Desde luego que eso significaba una enorme inflación, en el tema de lo que costaba políticamente gobernar. Muchos partidos no tenían mayoría absoluta y se veían obligados a eso. Así mismo muchos de estos repartos significaban, como también se sabe, los llamados “moches” que implicaba básicamente el lucimiento de diputados que llegaban a un municipio y les decían: “Yo te conseguí esto por la módica suma del 10, el 20 %”, o en algunos casos todo.

Lo primero que vimos en la aprobación del presupuesto, la semana pasada, fue que a pesar de que Morena por sí mismo tiene más de los 251 diputados y que si le sumamos todos sus aliados debería tener una muy cómoda mayoría para sacar el presupuesto, la verdad es que no era una cuestión de los campesinos que estaban en las puertas de San Lázaro, era principalmente que no estaban logrando una mayoría entre sus aliados y sus diputados y esto tenía que ver con que, como debe ser, esos grupos representan una serie de intereses. El presidente los ha despreciado un poco diciendo que todos lo que quieren son “moches”, pero la verdad es que algunos de ellos son representantes de intereses también legítimos que estaban siendo castigados en el presupuesto. No hay que olvidar que un gobierno nuevo significa nuevas prioridades y el presidente López Obrador en su presupuesto está mandando un no a las prioridades. Por ejemplo, el tema de los campesinos. Todo el dinero se está yendo a los pequeños productores, es decir a los productores de subsistencia, y se les quitó completamente el recurso a los grandes o medianos productores que son sobre quienes cae toda la responsabilidad de la producción que se comercializa. López Obrador está siendo coherente con sus políticas al privilegiar a los pequeños productores. ¿Cuál será el costo sobre la producción de alimentos? Lo sabremos más adelante. Pero lo anterior es solamente un ejemplo de lo que en realidad está ocurriendo y por eso es muy interesante, porque no son solo los “moches” lo que pedían, pues había grupos como “Antorcha Campesina” con intereses políticos, ligados al PRI, que lo que querían era dinero para mantener a la organización no a sus agremiados; también vimos una fuerte discusión al interior de Morena y sus aliados sobre qué era lo que importaba para el presidente: Prioridad a los pequeños productores; pero no todos en ese grupo dominante, en ese grupo que está hoy en el poder, piensan igual. Sin duda fue una batalla muy interesante en donde el presidente fue inflexible y se salió con la suya mandando el dinero a lo que él ha establecido como “prioridades” y cuya característica es que el dinero llegará integro, sin pasar por ningún intermediario y eso también hizo que los liderazgos de organizaciones locales, regionales e incluso nacionales se movilizaran para tratar de ser atendidos y que el dinero se repartiera como a la antigüita, pues sin ese dinero no se podrán mantener vivas las organizaciones o al menos a sus liderazgos pues son grupos rentistas, que llevan decenas de años sacando provecho económico del estado y que están acostumbrados a eso pues en los regímenes priístas en donde la cultura era problema que se arregla con dinero era un problema que salía barato. A principios de año les daban dinero y volvían de nuevo en noviembre a buscar ese dinero. Por ello creo que López Obrador hizo muy bien en acabar con esas prácticas en donde los únicos beneficiados eran los líderes. Aquiles Córdova Morán, líder de Antorcha Campesina, exigía 3,800 millones de pesos según él para realizar 1,567 obras de infraestructura, la mayoría de ellas para uso exclusivo de sus integrantes. Sin embargo ya comenzó a salir evidencia de la riqueza multimillonaria de este líder, riqueza comparada a la del ex líder petrolero Carlos Romero Deschamps.

Es innegable que todavía hay organizaciones que se niegan a morir, a dejar las malas prácticas de cuando el PRI era el partido hegemónico que repartía dinero a diestra y siniestra para mantener a sus órdenes a los líderes corruptos y a sus agremiados. Hoy esos usos y costumbres ya no serán para los afines al tricolor, ahora serán para la movilización y beneficio de los afines a Morena. La política clientelar difícilmente desaparecerá. Solo cambian los colores.