RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

En MORENA los aspirantes a la candidatura a la presidencia de la República andan ya desatados. Y sí, literalmente desatados debido a que el presidente López Obrador desde hace ya varias semanas los “destapó” como se destapa un refresco o una cerveza. Por eso el presidente bautizó a los aspirantes -suspirantes diría yo- como “corcholatas”. Esa palabra corcholatas creo que las nuevas generaciones no la conocen ni saben a qué se refiere; pero las generaciones pasadas sí sabemos perfectamente lo que eran: Eran las tapas de las bebidas que venían embotelladas en botellas de vidrio. En Durango recuerdo que también les decían “cascuichas”.

Pues bien, las corcholatas morenistas andan movidísimos ya en precampaña aplicando aquello de que quien pega primero pega dos veces. Los ciudadanos sólo estamos observando el panorama. Y percibimos que tres corcholatas de MORFENA están en modo “influencer”. Lo anterior es simplemente una frivolidad, lo importante es que preguntarnos si estos funcionarios de primer nivel del gabinete de Andrés Manuel López Obrador están cometiendo actos ilegales por ser actos adelantados de campaña. Hay que aclarar que en las épocas anteriores la población observaba a los militantes de los diferentes partidos, principalmente al que era el partido hegemónico, o sea el PRI, comenzaban a “moverse”, habiendo tenido Don Fidel Velázquez que emitir aquella sentencia que años más tarde se convirtió en una frase histórica del poderoso líder sindical que fuera líder sempiterno de la Central de Trabajadores de México, la CTM, que a manera de advertencia amenazó a los que trataban de madrugar en la candidatura a la presidencia del República y se movían antes de los “tiempos políticos”, como ellos les llamaban acuñando la frase: “El que se mueve no sale en la foto”. Que era simplemente un recordatorio para los políticos acelerados o los que querían dar un madruguete. Si se movían antes de que el gran elector definiera la decisión, estaban muertos políticamente para la posibilidad de ser los elegidos.

Hoy sucede totalmente lo contrario en MORENA: “El que no se mueve no sale en la foto”. Esa es la política que de manera perversa está aplicando López Obrador, pues es bien sabido que su decisión será por Claudia Sheinbaum, pues con ella en la presidencia López Obrador seguirá mandando en el país a trasmano, ya que obviamente el presidente no soltará las riendas del control de la República luego de que durante muchos años luchó por alcanzar la silla presidencial. Con López Obrador se prevé volverá nuevamente a nuestro país el Maximato. El Maximato en México lo ejerció Plutarco Elías Calles pues él era el que tomó las decisiones durante los sexenios de Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez. Plutarco Elías Calles fue el fundador del Partido Nacional Revolucionario, que con el paso de los años se convirtió en el PRI.

En la actualidad los militantes de MORENA: Ricardo Monreal, Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López Hernández y Marcelo Ebrard ya andan movidísimos. Aquí es importante tomar en cuenta tres cosas: la primera es si son actos anticipados de campaña, la segunda es si hay propaganda gubernamental ilegal, la tercera es constatar si hay desvío de recursos públicos.

Lo que la legislación mexicana, que es muy restrictiva, ha querido hacer en los últimos 20 o 30 años, es evitar que los aspirantes se adelanten, porque en la lógica del PRI del siglo XX los aspirantes se adelantaban usando recursos del gobierno para promoverse. Bajo esa idea de que los aspirantes no usen dinero del gobierno se han puesto muchas restricciones y después, con la experiencia de Vicente Fox en 1997, año en que empezó su campaña a la presidencia tres años antes y luego con la de López Obrador que en 2003 empezó también a promoverse. En la reforma de 2007 se pusieron muchas restricciones de todo tipo para evitar desvíos de recursos públicos para evitar que hubiera una cancha dispareja, y la verdad es que nuestra legislación es un galimatías, es muy restrictiva, debe revisarse, pero mientras no se revise hay tres cosas que tomar en consideración: 1.- Si están anticipándose en campaña. La legislación prácticamente dice que eso ocurre cuando se dan por iniciados los procesos de selección de candidatos en los partidos y eso va a ocurrir hasta 2023. Por ello hablar de actos anticipados de campaña, cuando las campañas internas de los partidos inician hasta dentro de más de un año, pensamos que no cabe en el análisis de este momento. Punto 2.- El tema de propaganda gubernamental. La constitución señala que la propaganda del gobierno debe ser neutral, ser con fines institucionales. Y cabe la posibilidad de que en estos meses los aspirantes puedan empezar a usar el dinero de sus dependencias para su promoción política personal. El tercer tema es probablemente el más delicado: Usted cree, amable lector, que todo el dinero que han gastado Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López, junto con todos sus acompañantes, en sus viajes de fines de semana, ¿Es dinero que sale de su bolsa? ¿O de dónde sale ese dinero? Esa es la pregunta clave en este momento. Porque si sale de su oficina están en problemas; si sale de algún amigo deberá la población saber quién es ese amigo, para saber que no haya un tipo de financiamiento ilegal. Ese es el tema fundamental, pues el gran riesgo que se tiene en el próximo año y medio es que en esta actividad proselitista se gaste mucho dinero y eso compromete a los candidatos.

Desde luego que esta competencia interna de MORENA no va a cambiar. Sobre todo, porque el que la está propiciando es el mismo presidente de la República, que ha demostrado con creces que una de sus virtudes no es respetar las leyes ni las reglas, él que tanto exigía respeto al cumplimiento de las leyes a los gobiernos anteriores. Por eso hoy México y sus mexicanos están como están, en un tobogán sin fin plagado de muerte, de crisis económica, de mal manejo de la salud, de lacerante desempleo y de una dramática inseguridad que no respeta a nada ni a nadie.