René Delgado
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-México se aproxima a “tocar fondo” y a romper la continuidad institucional democrática, advierte la senadora priista Beatriz Paredes Rangel.
En entrevista con Grupo Reforma, la ex lideresa del tricolor considera que los resultados que arrojó la elección del pasado 6 de junio no ameritan que su partido se haga el harakiri, aunque sugiere convocar a una asamblea nacional para trazar una nueva ruta para el priismo.
La ex Gobernadora de Tlaxcala está a favor de que la alianza integrada por PRI, PAN y PRD se mantenga, “con todas las debilidades que pueda tener”.
Destaca que las impugnaciones a los comicios del 6 de junio son menores en comparación con otras épocas y también hace notar que no ha habido movilizaciones en rechazo a los resultados.
“En ese sentido, hay un rango razonable de estabilidad vinculada al proceso electoral, y el Instituto Nacional Electoral acreditó una vez más que es una institución sólida y que resistió muchos embates. La ciudadanía hizo una demostración de conciencia cívica y en muchos lados salió a votar.
“Una nota negativa es una mayor evidencia de la presencia de poderes fácticos como el crimen organizado. Ese es un asunto que no se puede soslayar”, apunta.

Se había preguntado sobre la capacidad presidencial para asumir el resultado de las urnas…
Los resultados arrojaron una mayoría simple cómoda para Morena, siempre y cuando sus aliados se presenten, porque Morena como partido por sí solo no la tiene en la Cámara de Diputados; eso va a suponerles un esfuerzo mayor de diálogo. Primero, con sus aliados, no suponerlos unos subordinados que deben obedecer automáticamente.
La necesidad de generar acuerdos es ineludible, pero, además, la problemática real del país requeriría la concurrencia de todos los actores.

¿Todos los actores están a la altura de las circunstancias?
Uno de los graves problemas en el país es que las élites políticas –y las élites de otras actividades– no estamos a la altura de las circunstancias. La polarización es un juego de espejos, de suma cero, y en el que se cae con mucha frecuencia. La polarización al final va a generar un encono social difícil de superar.

¿Qué le dirías al Presidente de la República?
Uno de los problemas es que toda la comunicación está orientada a generar la imagen de que hay un solo interlocutor; pero hay más interlocutores que el Presidente de la República.

No te dirigirías a él…
No necesariamente a él. La comunicación quedó atrapada en el diálogo con un solo personaje, pero la realidad es más amplia. Sería importante que el Gobierno existiera como tal, no sólo un personaje. Es fundamental que recuperemos el peso del Poder Legislativo, del Poder Judicial. Todo se ha vuelto en torno a una sola figura.

El PRI creció de 49 a 70 curules en San Lázaro, pero perdieron ocho estados que estaban en su poder. ¿Cuál es tu balance?
Hacer un balance en torno a las gubernaturas es inexacto. Valdría la pena saber cuál fue el resultado de la elección de 2018 en esos estados, porque estás comparando no con el momento en que esos gobernadores fueron electos. Estás comparando la elección de 2018 en ese estado en donde el PRI fue derrotado con la elección de 2021. Habría que ver si subió o si disminuyó la votación.

Pero tú ya hiciste ese análisis.
El PRI incrementó su votación. Hubo resultados interesantes de la alianza (Va por México). La alianza, con todas las debilidades que tiene en términos de articulación conceptual, fue funcional y permitió a la oposición tener una presencia significativa

Es una alianza que se opone, pero no propone.
Es una de sus deficiencias. Tienen tiempo para construir su propuesta. Es una alianza que surgió en la defensa de conquistas de la institucionalidad democrática. Es una alianza que defiende el equilibrio entre los Poderes, el robustecimiento del Poder Legislativo, la independencia del Poder Judicial. Es una alianza que apoya la persistencia de los organismos autónomos.

¿Ves urgente una asamblea nacional del PRI?
Los estatutos señalan que se tiene que llevar a cabo la asamblea. Se pospuso por la pandemia, hay que cumplir lo que señalan los estatutos.

¿Instarías a Alejandro Moreno a que convoque ya?
Hay que convocar a la brevedad, que en la convocatoria se garantice que haya concurrencia de todas las corrientes del partido para que sea una asamblea que nos permita debatir, autoanalizarnos y, al mismo tiempo, salir robustecidos.

Cuando un dirigente partidista no logra los objetivos que se propuso, pone sobre la mesa su renuncia. ¿Dirías a Alejandro Moreno que hay necesidad de renovar la dirigencia?
En el PRI, como en otros partidos, tenemos que acostumbrarnos a la normalidad democrática. Cuando se ganan elecciones, qué bueno; cuando se pierden, hay que ser autocríticos, pero los partidos políticos tienen estatutos y documentos internos. Los resultados no son como para echar las campanas al vuelo, pero tampoco como para hacernos el haraquiri.

En algún momento dijiste que ya estábamos ‘tocando fondo’
Hay un poema extraordinario de Miguel Celaya que concluye: ‘Estamos tocando fondo. Porque vivimos a golpes, porque a veces ni nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecar un adorno. estamos tocando el fondo’

Traduce esa poesía en términos políticos…
Se toma la decisión de transformar las instituciones de salud. Fue una decisión vertical, a partir de un análisis ideológico, más que funcional, del papel del Seguro Popular. Llegamos a tener uno de los sistemas de salud pública más robustos del continente.
Se toma esa decisión al margen de lo que opinen los expertos y, en medio de esa transición, se cometen errores enormes en la adquisición de medicinas. La sociedad aún está pagando los errores de un mal diagnóstico. No acaba de surgir el Insabi, no nombran a un especialista para conducir al Insabi y se presenta la pandemia. Los primeros meses del manejo de la pandemia fueron desastrosos.

¿Qué es tocar fondo?
Romper la posibilidad de la continuidad institucional democrática es tocar fondo. La respuesta de la sociedad en esta elección marcó un alto: ‘No queremos romper la continuidad de la institucionalidad democrática’. El mandato de 2018 fue para profundizar la democracia, para erradicar la corrupción, cambiar lo que se requiera cambiar, pero no para retroceder autoritariamente.