A finales de la semana pasada, el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social, mejor conocido como Coneval, presentó su informe llamado “Estimaciones de Pobreza Multidimensional 2018-2020”. Dicho documento tiene la finalidad de dar a conocer las condiciones de los mexicanos respecto a su bienestar económico, así como el ejercicio de sus derechos sociales y el contexto territorial en el que se desenvuelven. De esta forma, sabremos qué fluctuaciones han tenido los niveles de pobreza en el país.

El actual titular del Ejecutivo tuvo como principal bastión, durante su campaña presidencial, el ataque a las condiciones precarias en las cuales viven un gran número de mexicanos. Prometía, en caso de resultar ganador, una profunda transformación en el país, con la finalidad de ayudar a los más marginados y ayudarlos a salir adelante con miras a un futuro más prospero.

A casi la mitad de su sexenio, ¿Se ha cumplido con este cometido? Según el informe recientemente publicado, la respuesta es negativa. Indaguemos.

De acuerdo con la metodología del Coneval, podemos identificar a la población dentro de la situación de pobreza, a las personas cuyo ingreso económico no alcanza para adquirir la canasta básica y además tienen una carencia social, la cual puede estar relacionada con la salud, educación, seguridad social, etc.

Bajo este entendido, el año pasado resultó el de mayor cantidad de pobres en la historia del país, 55.7 millones de mexicanos. Esto representa un aumento de 8%, en contra de los registrados en el año 2018 (51.9 millones), año en el que comenzó la actual administración.

De la mano con estos datos, viene el aumento en la carencia de los servicios. Entre 2018 y 2020, la carencia por acceso a los servicios de salud presentó un incremento de 15.6 millones de personas. Aquí se presenta el crecimiento más dramático. Este aumento significa que, en un par de años, 15 millones de personas perdieron el acceso a los servicios de salud. Este antecedente es una muestra del escandaloso fracaso del Insabi.

También se presentan en el acceso a la seguridad social, que sigue mostrando la incidencia más alta en 2020, 52% de la población, es decir, 66 millones de personas; el porcentaje de la población con carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad aumentó en 1 millón de personas más que en 2018; el ingreso corriente total per cápita disminuyó 6.9%, lo cual es producto de la caída de todas las fuentes de ingreso, salvo las transferencias monetarias totales, y se observó una disminución de los indicadores de la carencia por calidad y espacios de la vivienda y de la carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda de 1.7 puntos porcentuales cada una.

Resulta pues, que la estrategia del presidente no ha cumplido con las expectativas prometidas. A pesar de realizar un sinfín de becas y trasferencias directas a los sectores más vulnerables, los números demuestran que la colocación de las mismas, no ha podido revertir la tendencia de décadas.

A pesar de esto, la respuesta fue simple y sencillamente: “Yo tengo otros datos”. Nada nuevo. La poca sensibilidad del presidente lo pudiera posicionar como uno de los peores mandatos desde los años 70-80s, al menos, en materia de pobreza. Aunque seguramente también en otras áreas.

 

OVERTIME

Resulta sorprendente cómo la salida de un determinado jugador deportivo de un equipo puede generar tanto revuelo a nivel mundial. La llegada del astro argentino Lionel Messi al Paris Saint-Germain Football Club, no había generado tanta expectativa económica, desde los tiempos de aquel legendario basquetbolista que ostentaba el numero 23. Impresiona el poder de una sola persona, para generar miles de millones de euros a un equipo, en tan sólo un par de días. Y lo que falta.

 

 @GmrMunoz

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