José Luis Quintanar Stephano

La reproducción se define como la capacidad de los individuos para generar descendientes con características semejantes a los progenitores y dichas características son heredables. En la reproducción sexual se requiere la fusión de células conocidas como gametos (óvulos y espermatozoides) lo cual ofrece una mayor variabilidad genética pero manteniendo las cualidades propias de la especie. En el caso de la reproducción humana, se puede presentar cuando se cuenta con la adecuada madurez sexual.

El fenómeno de la reproducción humana es un evento de ejemplar armonía entre diferentes sistemas corporales como lo son el sistema nervioso, el endocrino y el reproductor. En la mujer, el período fértil es cíclico con un tiempo de duración aproximado de veintiocho días. El mecanismo de regulación es de alta precisión en la sincronía del evento, el cual inicia con la secreción de una substancia llamada “hormona liberadora de gonadotropinas” producida por una parte del cerebro llamado hipotálamo. Posteriormente, esta sustancia llega y estimula a una glándula maestra conocida como hipófisis quien secreta en primer momento a la hormona folículo estimulante y posteriormente la secreción de la hormona luteinizante. Ambas hormonas llegan a través de la sangre a los ovarios y en ellos inducen tanto el proceso de ovulación como la secreción de hormonas sexuales (estrógenos y progesterona).

Entre los diferentes efectos que tienen estas hormonas sexuales, está el bloqueo de la liberación de las substancias producidas por el hipotálamo y la hipófisis previamente mencionadas. Sin embargo, este bloqueo es temporal y se va diluyendo hasta que finalmente permite nuevamente una oleada de hormonas propiciando un nuevo ciclo. Si por alguna razón se mantienen elevadas las concentraciones de estas hormonas sexuales, se inhibe el sistema y por tanto, se interrumpe el ciclo y con ello la ovulación.

Existen registros en el papiro de Petri del antiguo Egipto que datan del año 1850 a.C., donde se plantean los primeros métodos para evitar la reproducción. Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XX cuando después de un largo peregrinar metodológico, se ofrece la píldora anticonceptiva oral, considerada como uno de los inventos más importantes y trascendentes desde el punto de vista demográfico a nivel mundial. Encabezando la patente de esta píldora anticonceptiva se encuentra el científico mexicano Luis Ernesto Miramontes, el cual es considerado como uno de los científicos latinoamericanos más sobresalientes de todos los tiempos. Este nayarita logró la síntesis del compuesto noretisterona, el cual es el principio activo de la píldora y que actúa como un análogo de las hormonas sexuales que inhiben la ovulación.

Este hecho ha permitido plantear programas como la planificación familiar o el control de la natalidad en condiciones de alta densidad de población. En cuanto a salud, se utiliza de manera directa para regular desajustes hormonales. Asimismo la perspectiva de separar la función reproductiva de la propia actividad sexual. Finalmente, este invento ha contribuido a la incorporación de la mujer al mundo laboral, al ofrecer la oportunidad de manejar de una manera más adecuada su independencia.

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