Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Un nuevo grupo formado por ultraderechistas de carácter autoritario influye de manera directa en las decisiones del presidente de Perú, que da marcha atrás al decreto de emergencia horas después de anunciarlo… (elpais.com).

Comentario:

Manifestaciones de protesta por el aumento a la gasolina y a los fertilizantes crisparon los nervios del presidente y para evitar supuestas nuevas manifestaciones violentas (las anteriores habían incendiado casetas de peaje) declaró el estado de emergencia en un par de ciudades peruanas. La noticia cayó incómoda entre los habitantes que alegaron restricciones a su libertad. Pedro Castillo dio marcha atrás al decreto, pero su popularidad sigue en descenso. ¿Qué está pasando en Perú? O más bien, ¿qué le está pasando al presidente Pedro Castillo?

Una encuesta para medir la aceptación del presidente entre la población a principios de año le otorgó sólo el 26%. ¿Por qué? Bueno, ha cambiado ministros a derecha e izquierda, lo que lo hacen ver como inseguro. Sin embargo, lo peor, y que mucha gente no le perdona, es que mencionó en una entrevista para CNN que estaba dispuesto a organizar una consulta para otorgarle salida al mar a Bolivia. Esto chocó con el nacionalismo peruano y no pocos lo llamaron traidor a la patria. Ante la reacción del pueblo, Castillo tuvo que pedir perdón, pero el daño estaba hecho y su aprobación cayó mucho.

Luego la guerra de Ucrania disparó el precio del crudo el cual repercutió en las gasolinas y los transportistas de Perú lo resintieron primero y más que nadie. Pedro Castillo hizo lo mismo que México al cancelar el impuesto al combustible, pero aún así los precios subieron. El mercado no escucha razones de estado. Los transportistas bloquearon carreteras y quemaron casetas de peaje, por lo cual el presidente decidió que se debían evitar nuevas manifestaciones.

Ahora bien, que él haya decidido eso, está por verse. Al parecer escucha consejos de un grupo ultraconservador cercano a él. Sus ministros se han quejado de no ser escuchados, o de haber quedado en algún acuerdo y luego de escuchar a su grupo especial, hacer lo opuesto. Más de uno le ha renunciado. Eso, en un gabinete cambiante como ningún otro.

Al parecer, el maestro rural convertido en presidente tiene sus demonios de inseguridad y está confiando en los consejos de un grupo de derecha. ¿Por qué eligió a dicho grupo? No está claro. Quizá para balancear su historial de lucha rural o por sentir que la élite empresarial es importante. En la política ya sobrevivió a dos intentos de desafuero y eso, sin duda, lo hacen sentir como si tuviera enemigos en las paredes. Sumado a la baja en popularidad que lo hace sentir como si tuviera enemigos entre el pueblo, no asombra que busque algunos “amigos” que lo aconsejen.

¡Dos intentos para sacarlo de la presidencia! Tal vez falte al menos uno más.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com

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