Una vez que avance el ciclo escolar presencial, se podrán observar los efectos colaterales que presentarán niños, niñas y adolescentes, no sólo en cuanto a rezago educativo al enfrentar trastornos de aprendizaje y lenguaje, de conducta, ansiedad, depresión y sedentarismo, con lo que se corre el riesgo que los menores de edad tengan que enfrentar otras enfermedades.
El pediatra e infectólogo, Víctor Monroy Colín, jefe de Pediatría del Hospital Hidalgo, expresó que también se comenzarán a ver los resultados del sedentarismo tras tener que permanecer la mayor parte del tiempo aislados en casa y con menos actividades, de ahí que la obesidad es posiblemente una enfermedad que se incrementará.
Refirió que hay estimaciones que indican que niñas, niños y adolescentes, pudieron haber aumentado 5 kilos durante los 18 meses que van de pandemia, de manera que la tasa de obesidad en la población infantil se verá incrementada en próximos meses, “ese será otro de los efectos”.
Por lo que respecta a la UNICEF, comentó, se ha levantado la alerta en torno a los efectos negativos que presentarán las próximas tres generaciones, y todo es debido al confinamiento al que se tuvieron que adaptar los niños al estar cerradas las escuelas.
El especialista subrayó que además de los temas emocionales que ya de por sí presentan muchos infantes, conforme avance el ciclo escolar, ya sea híbrido o presencial completamente, se comenzarán a reflejar los problemas familiares y violencia que se pudiera haber ejercido en contra de los niños y adolescentes, pues su comportamiento reflejará lo vivido en casa en los últimos meses y “esos son temas que a los pediatras, nos importa abordar”.
El pediatra Monroy Colín subrayó que indudablemente la pandemia no está para nada controlada, y prevalece la variante Delta que pudiera seguir dando problemas, pero aún así, es importante el regreso de los menores de edad a las escuelas, con los cuidados respectivos, y trabajar para evitar en lo posible, politizar o polarizar el tema, pues el regreso a clases viene a garantizar el derecho a la educación que quedó rezagado durante la pandemia y en adelante, que se actúe con corresponsabilidad.