Han concluido los comicios del 2021, mismos que dotaron de una nueva geografía política al país ya que se eligieron gobernantes en 15 de los 32 estados del país. De manera tal, que en unos cuantos meses estaremos de lleno inmersos en la jornada electoral 2022 que sin duda alguna marcará el inicio a las últimas batallas de gubernaturas antes del proceso electoral 2024. Hago de su conocimiento lo anterior, ya que, durante los próximos tres años, se elegirán a los gobernantes de las 17 Entidades restantes y en ese lapso el país puede surtir cambios trascendentales e inclusive irremediables.

Actualmente existe una diversidad de partidos en el poder Ejecutivo de los Estados de la República Mexicana, ya que el Partido Acción Nacional y el Partido Morena gobiernan en 5 estados del país de los 17 que aún faltan por renovar el cargo, mientras que el PRI lo hace en tres Estados, así como Movimiento Ciudadano y el Partido Encuentro Solidario gobiernan en una Entidad cada uno.

Para el próximo año 2022, seis Estados renovarán gobernador: Aguascalientes (PAN), Durango (PAN), Hidalgo (PRI), Oaxaca (PRI), Tamaulipas (PAN) y Quintana Roo (PRD); siendo que en 2023 se eligen gobernantes de los Estados de Coahuila (PRI) y el Estado de México (PRI); finalmente, en 2024 vendrá una elección presidencial con elecciones para gobernador en la Ciudad de México (MORENA), Chiapas (MORENA), Guanajuato (PAN), Jalisco (Movimiento Ciudadano), Morelos (PES), Puebla (MORENA), Tabasco (MORENA), Veracruz (MORENA) y Yucatán (PAN).

Frente a estos escenarios, comienzan ya a surgir los rumores de aspiraciones presidenciables por parte del “obradorismo” en los que se destacan: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Esteban Moctezuma Barragán, entre otros más; sin embargo, la oposición aún no logra decidir qué hará para contener a este bloque morenista. De manera tal, que las siguientes elecciones del 2022 y 2023 tendrán que ser un punto de partida para reforzar la famosa alianza “Sí Por México” y buscar posicionar a un perfil que pueda congeniar con el variado electorado de los tres partidos políticos que jugaron dicha alianza (PAN-PRI-PRD).

Analizando los resultados de manera generosa, se puede concluir que existió un repunte de la oposición; sin embargo, había quienes esperábamos se obtendrían algunas otras gubernaturas como Baja California Sur o Sonora, e inclusive por lo menos unos 20 espacios más en la Cámara de Diputados. Mencionado lo anterior, considero que estos partidos deberán hacer un serio análisis y plantear mucha solidez a las alianzas para mantener las gubernaturas, ganar terreno frente al 2024 y no continuar con la división del electorado.

La oposición deberá plantear inmediatamente un interesante bosquejo de trabajo en conjunto con aquellos grupos de la sociedad civil organizada que buscan plantear una alternativa gubernamental en la que empresarios, ciudadanos y los propios partidos puedan sentirse verdaderamente representados sin importar ese esquema acartonado de colores, grupos o sectores. Los partidos de la hoy única oposición tienen el tiempo contado para poder reaccionar y en mi opinión, deberán sin duda sacrificar quizá esos rituales partidistas para privilegiar la colocación de cuadros idóneos que inclusive recomiendo deberían surgir de la iniciativa ciudadana.

De manera tal, que, a finales del 2022, se pueda ya tener un proyecto unificado que destaque el trabajo de una candidatura común para la Presidencia de la República y exista una auténtica contienda entre las dos formas de gobernar que ha tenido este país.

Agradezco el favor de su lectura y les deseo un excelente fin de semana.

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