La vacunación global es una medida altamente importante para hacer frente a la propagación del virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad del COVID-19. Por tal motivo, en México ya se han aplicado 46.451.715 dosis de las diferentes vacunas contra el virus.

Sin embargo, muchas personas se cuestionan si factores como la alimentación o estilo de vida influyen en la inmunidad de la vacuna. Y es que existe una diferencia entre las cosas que podrían estimular su inmunidad y los elementos que pueden disminuir la función y respuesta del sistema inmunológico.

Según información de la website GUIADESUPLEMENTOS, no hay evidencia científica que garantice la efectividad de la vacuna y su relación con el consumo de determinados productos, pero comer alimentos altamente nutritivos, tomar vitamina C y evitar alimentos procesados sí ayuda a que el sistema inmunológico funcione mejor. Las dietas saludables mejoran la respuesta inmunológica debido a una menor inflamación en el cuerpo. Ayudan a combatir mejor las infecciones y estimulan la respuesta inmunitaria a la vacunación.

Por ello, es importante mantener una alimentación equilibrada y saludable. Un nuevo estudio realizado por el Istituti Fisioterapici Ospitalieri, en Roma, Italia, indica que la obesidad podría reducir la respuesta inmune a las vacunas actuales contra la enfermedad del coronavirus, junto con otros factores como el sexo y la edad.

El efecto negativo sobre la inmunidad provocado por las vacunas actuales se debe a que la obesidad también se asocia con una menor diversidad microbiana intestinal y con un metabolismo alterado. Anteriormente ya se ha demostrado que la obesidad reduce la respuesta inmunitaria a otras vacunas, como la influenza, la hepatitis B y la rabia.

Además, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (UW) explicaron que las personas con obesidad ya presentan problemas respiratorios y otras posibles comorbilidades como la diabetes tipo II, la hipertensión, el hipercolesterolemia, las afecciones vasculares y coronarias y enfermedad del hígado y de la vesícula.

Debido a que el COVID-19 es una enfermedad respiratoria, los pacientes se ven gravemente afectados porque “ya  tienen niveles de oxígeno más bajos, están predispuestos a la disfunción pulmonar y tienen una función torácica disminuida debido al peso en el pecho. Y muchos tienen apnea del sueño. Entonces ya están en riesgo pulmonar”, aseguró Samuel Klein, gastroenterólogo y director del Centro de Nutrición Humana de la Facultad de Facultad de Medicina de UW.

Estas investigaciones podrían tener implicaciones importantes para las estrategias de vacunación en personas obesas. La obesidad constituye un importante problema de salud pública. México ocupa el primer lugar a nivel mundial en obesidad infantil y el segundo en adultos, según datos de la UNICEF.

Dicho estado patológico, que se caracteriza por una excesiva acumulación de grasa en el cuerpo, afecta incluso a los países “más saludables del mundo”, como España. En la población adulta la prevalencia de obesidad es del 14,5 % y el sobrepeso representa un 38,5 %.