Después de que, en los últimos días el panorama electoral norteamericano parece arrojar algo de luz y nos indica que prácticamente Joe Biden será quien jure solemnemente el cargo de presidente de los Estados Unidos de Norteamérica el próximo 20 de Enero en la escalinata de la fachada oeste del Capitolio. Ahora, resulta fundamental comentar algunos aspectos sobre las próximas semanas y abordar reflexiones en torno a lo que significa para el mundo entero la derrota de Donald Trump.

Hay quienes critican el sistema electoral norteamericano, ya que al ser un sistema indirecto puede generar que el candidato más votado no sea electo presidencialmente; sin embargo, considero que, en elecciones tan intensas como la que acaba de acontecer, es cuando verdaderamente se puede apreciar la genialidad de un sistema en el que cada parte de la federación adquiere importancia por su propio peso y en la medida de sus aportaciones a la misma. Aunado a ello, por supuesto que existen también defectos en este sistema, mismos que se deben de considerar; ya que una nación tan desarrollada y que se jacta de ser la cuna de la democracia moderna debe de contar con una institución electoral que concentre, coordine y valide todos los resultados.

Ahora, bastará ver cómo los Estados Unidos de Norteamérica llega a ese anhelado 20 de Enero bajo el mando de Biden Unidos y de igual manera ver cómo logran sanar esas heridas que han quedado en su sociedad. Nuestros vecinos deberán buscar repuntar su imagen frente al mundo, que hoy los hace lucir como un país dividido entre razas, sexos y urbes; sin embargo, también será sumamente interesante constatar cómo se despide un Presidente que coloquialmente buscará tirar las últimas “patadas de ahogado” y de las cuales pueden surgir desenlaces violentos o por lo menos nada agradables para una democracia.

Analizado lo anterior, resultará también fundamental analizar lo que sucede con nuestro Presidente y la actitud tibia que ha tomado frente a una elección de tal naturaleza. Primeramente, debemos recordar que a la fecha el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha decidido “ser respetuoso” y esperar las instancias legales correspondientes para felicitar a Joe Biden, siendo que, paradójicamente sus parámetros de diplomacia fueron muy diferentes hace ya más de un año cuando felicitó a Evo Morales. Lo cual pone en evidencia que el presidente sigue pensando en cómo robustecer la “agenda” de su Movimiento de “Regeneración Nacional” en lugar de cómo gobernar y potencializar nuestras relaciones comerciales e internacionales.

Tras la jornada electoral y el lamentable papel adoptado por nuestro Presidente, esperamos que el canciller Ebrard (si desea convertirse en un serio candidato presidencial) decida posicionarse como un agente clave de esta nueva relación y permita que México salga beneficiado con el mandato de Joe Biden.

Con independencia de todo ello, ahora, tras esta jornada electoral, el mundo parece haber recobrado algo de esperanza en el combate frente a los líderes populistas y con ello, México parece tener esperanza. Será importante dar seguimiento a los partidos políticos y a las organizaciones de la sociedad civil organizada como SÍ POR MÉXICO; que tendrán que aprovechar muy bien la coyuntura para unir al país y evitar que tanto el populismo como la ocurrencia, continúen haciendo de las suyas en nuestro país.

Agradezco el favor de su lectura y les deseo un buen fin de semana.

 

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