Hace unos días, el Presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo una reunión “virtual” con el Presidente Joe Biden de los Estados Unidos de Norteamérica. Dicha reunión pudo significar el parteaguas de una nueva relación entre dos países que prácticamente pueden considerarse hermanos; sin embargo, una vez más nuestro Presidente decidió demostrar un bajísimo nivel de altura política y prácticamente se desaprovechó esta “importante” reunión para intentar hacer chistes sobre frases que supuestamente se le atribuyen a don Porfirio Díaz, en lugar de demostrar que nos encontramos a la altura de poder dirigir, trabajar en conjunto, negociar y también exigir.

Nuestros vecinos fueron muy claros desde sus posicionamientos previos a la reunión y sentaron firmeza en declaraciones que manifestaron que bajo ninguna circunstancia pretende Estados Unidos de Norteamérica compartir algunas de sus vacunas para combatir el Covid-19; sin embargo, en ningún momento de la reunión nuestro Presidente demostró tener la inteligencia para abordar dicho tema y mucho menos, para intentar dar vida a la reactivación económica entre ambos países o por lo menos, para intentar dar una solución a la posible reapertura de fronteras que mes con mes prolonga los adversos efectos en comercio, empleos, turismo e inclusive por relaciones afectivas o familiares que se ven afectadas tras el cierre de las fronteras.

Durante dicha reunión, se tocaron muy someramente algunos temas de interés general como la migración, la corrupción y el combate a inseguridad; sin embargo, en ningún momento se observó a un Presidente de los Estados Unidos Mexicanos con autoridad y mucho menos con propuestas, lo que significó que el Presidente Norteamericano decidiera mejor tocar también otros tópicos como lo es su intención de visitar nuestro país.

En conclusión, se dice que el único tema realmente abordado es el relacionado con el medio ambiente y el compromiso que habrá de reafirmarse en la próxima cumbre climática del mes de abril en el país vecino y cuya invitación prácticamente se concretó a través de la videoconferencia.

Para la aludida reunión, Biden decidió acompañarse de sus principales asesores, dentro de los cuales destaca la presencia de la ex embajadora de los Estados Unidos de Norteamérica en México, Roberta Jacobson; siendo que, esto debe de representar una alerta para el gobierno mexicano, ya que no podemos olvidar el reproche de Jacobson por la falta de “equilibrio diplomático” a la gira presidencial de Andrés Manuel López Obrador en Washington durante la pasada contienda electoral de nuestros vecinos.

Expuesto lo anterior, considero sobran las razones para que el propio secretario de Relaciones Exteriores logre hacerle entender al Presidente de la imperante necesidad de replantear la relación con nuestros vecinos. Se debe de comprender, que vendrán meses críticos para ambos países, en los que se deberán hacer planteamientos importantes que requieren amplia asesoría diplomática, técnica y jurídica; por lo que México debe de forjar una imagen diferente que nos permita estar mano a mano en todas estas decisiones.

Agradezco el favor de su lectura y les deseo un excelente fin de semana.

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