Gerardo Muñoz Rodríguez

En los últimos días, hemos observado cómo el peso mexicano ha sufrido una fuerte depreciación, llegando a sus peores niveles; los cuales no eran observados desde el pasado mes de mayo.

Tan solo en la semana pasada y según datos de la agencia Reuters, la divisa mexicana alcanzó una minusvalía cercana al 2 por ciento de su cotización frente al dólar. Esta caída tiene como principal culpable la incertidumbre que se ha generado derivado de una postura más rígida por parte del equipo de negociadores comerciales de Estados Unidos en la cuarta ronda de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Indaguemos al respecto.

El gobierno comandado por Donald Trump, ha puesto una serie de requisitos para continuar con el acuerdo comercial; en los cuales el gobierno mexicano marcó desde un principio no ser partidario de los mismos.

Primeramente, Estados Unidos busca modificar las reglas de origen en el sector automotriz, buscando que al menos la mitad de estos sean fabricados con contenidos norteamericanos y 85 por ciento por parte de los tres países. Actualmente, solo se exige que el 62.5 % de los componentes sean originarios de los tres países.

Esta condición, en caso de ser aprobada, obligaría a los productores de automóviles a comprar la mayor parte de sus insumos en la región, lo que aumentaría sus costos de producción al no poder seguir adquiriendo su materia prima a los países asiáticos, particularmente en China. El alto costo de fabricación, les ocasionaría salirse del mercado.

En segundo lugar, se busca realizar negociaciones cada cinco años del TLCAN. Esto solo genera incertidumbre y escepticismo por parte de los inversionistas, ya que cada lustro, las reglas del juego pueden sufrir modificaciones, lo que pondría en riesgo el capital destinado en un determinado país de América del Norte.

El tercer punto en el cual el gobierno norteamericano insiste, como lo hizo desde el comienzo de la negociación, es en la eliminación del capítulo 19, en el cual se establecen los lineamientos para la resolución de controversias generadas por el comercio de mercancías dentro de los países. Este punto, como ya lo hemos comentado varias veces, debe ser innegociable para el gobierno mexicano, como ya fue manifestado por su homólogo canadiense.

La base del por qué el gobierno estadounidense busque la eliminación de este capítulo, descansa en que el 77 por ciento de las veces que se ha recurrido a la resolución en su contra, el comité ha dictaminado en contra de ellos, según datos de la oficina del TLCAN en Washington.

Pareciera que la estrategia tomada por Trump y su equipo, está más basada en apretar a sus socios comerciales, en vías de lograr concretar un mayor beneficio del acuerdo, asustando con su salida, la cual provocaría la disolución del tratado. Es inconcebible no tener en cuenta los riesgos económicos a los cuales, tan solo Estados Unidos, está inmerso ante la conclusión del mismo.

Tan solo por mencionar un ejemplo, veamos los casos de los estados de Texas y Michigan, ambos dependientes en gran medida de la relación comercial con México. El encarecimiento del sector automotriz, causaría una fuerte alza en la tasa de desempleo para Michigan, que es famosa por su alta concentración en este ramo (algo parecido con Aguascalientes). Y para el caso de Texas, el 40 por ciento de sus exportaciones van destinadas a nuestro país. Al caerse éstas, se presentaría una desaceleración de su economía. Estos índices económicos, son inobjetables. El que éstos no sean analizados por Estados Unidos, resulta imposible de creer.

Ante esta coyuntura, vemos cómo Estados Unidos aprieta al máximo la negociación, en especial a nuestro país, para ver que tanto puede obtener de parte del equipo comandado por el secretario de Economía, Idelfonso Guajardo. Ante esto, debemos estar tranquilos y esperar las contraposturas de México y Canadá, partiendo de la base, que tanto los empresarios como el gobierno estadounidense, deben conocer la eliminación del NAFTA es un considerable retroceso ante una economía global caracterizada por la integración comercial.

Algo que no debe dejarse pasar por alto, es que nuestro país entra en un proceso electoral para el 2018. Es de vital importancia lograr concretar la negociación del acuerdo antes de que se lleve a cabo la sucesión, tanto del Congreso de la Unión, así como del Poder Ejecutivo. En caso de no lograrlo, pudiéramos entrar en una desventaja ante nuestros socios comerciales de América del Norte.

 

Twitter: @GmrMunoz