Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

La fascinación que todo juguete con rasgos antropomórficos ejerce sobre los niños (y muchos adultos, creo) es milenaria. La posibilidad de reinterpretar diversos aspectos del cotidiano mediante estos instrumentos de representación lúdica es ilimitada, llámese escapismos fundamentales de la niñez como “la casita”, “policías y ladrones” y todo aquello que la imaginación tenga a bien dotarnos al momento de tener en nuestras manos un muñeco. Pero claro, el cine en su actividad transgresora logra localizar los matices oscuros en toda actividad humana y, en este caso, ha legado varios de los filmes de horror más memorables gracias al uso más siniestro de estos entrañables personajes. Es así que en pleno resurgimiento de estos iconos terroríficos al tener en cartelera no uno sino dos filmes al respecto “Annabelle 3: Vuelve a Casa” y “El Muñeco Diabólico”), vale la pena un recorrido por algunos de los filmes más recordados o notables sobre estos pequeños adversarios que buscan jugar con nosotros y no nosotros con ellos, pero de la peor manera. Parafraseando al vaquero Woody de “Toy Story” en uno de los momentos más pavorosos en la historia fílmica de los muñecos conscientes, al replicar una famosa escena de “El Exorcista”: “Jueguen bonito”.
“THE DEVIL DOLL” (1939) – Aun cuando el título tanto en español como el original lo indique; la cinta no trata sobre juguetes. Pero igual resulta escalofriante pues los seres titulares son humanos encogidos por un ex convicto que utiliza un suero miniaturizador y así utilizarlos para inadvertidamente eliminar a quienes injustamente lo enviaron a prisión. La cinta es dirigida con el acostumbrado brío de Tod Browning, pero ni sus inquietantes atmósferas o la sola idea de una persona diminuta acechando en las sombras con el fin de asesinar a alguien, resultan tan aterradoras como ver al reputado histrión Lionel Barrymore disfrazado de anciana gran parte del metraje como parte de su plan para confundir a sus enemigos. Si esto no es arte, no sé qué pueda serlo.
“MUÑECOS INFERNALES” (1961) – El inefable director mexicano Benito Alazraki (“Las Hermanas Karambazo”) se mostró hábil en el manejo del horror con esta cinta donde la guapa Elvira Quintana y el torpe Ramón Gay deben enfrentarse a Zandor, un practicante de Vudú que asesina personas para luego inocular espiritualmente sus almas en muñecos, que a la postre cometerán más homicidios. El uso de personas con enanismo para interpretar a los susodichos del título es muy eficaz gracias a su sutil pero perturbadora caracterización (por lo menos a mí siendo un niño me produjeron un par de pesadillas) y la convicción con que Quintana interpreta a su personaje teniendo incluso una escena para ella sola, donde explica los pormenores y características del Vudú, así como la sólida dirección de Alazraki, quien hace lo que puede con su ínfimo presupuesto aplicado a la creación de ambientes lúgubres y escenas de homicidios bien confeccionadas, hacen de ésta una de las favoritas de culto del cine de horror mexicano.
“MUÑECOS MALDITOS” (“DOLLS” – 1987) -En pleno auge del slasher llega esta divertida cinta dirigida por Stuart Gordon (“Resurrección Satánica” / “Re-Animator”) que apela a los ingredientes icónicos del cine de horror: una mansión lúgubre en una noche de tormenta, donde una familia que queda varada debido a un desperfecto automotriz pasa la noche junto a otros personajes, solo para verse asediados por varios muñecos sedientos de sangre. Gordon realiza una de las cintas más efectivas de este subgénero gracias a una cámara sugestiva y una puesta en escena atemorizante acentuada por unos juguetes diseñados para lucir verdaderamente escalofriantes apoyados por una excelente animación cuadro a cuadro cortesía de David Allen. Todo un clásico de los 80’s.
“EL JUGUETERO DEL DIABLO” (“PUPPETMASTER” – 1989) – Por su parte, el productor / guionista / director / oportunista, Charles Band, compadre de Stuart Gordon y verdadero precursor del videohome ochentero Serie “B” hacía lo propio con una película que a la postre no sólo se volvería de riguroso culto, sino que engendraría una pléyade de secuelas que prosiguen hasta la fecha: “El Juguetero del Diablo”, la historia de un grupo de psíquicos liderados por el entonces cotizado Paul Le Mat, que quedan atrapados en un hotel habitado por un grupo de muñecos cada uno con su característica particular (uno con rostro cadavérico y navajas en lugar de manos, otro con una barrena en la cabeza y una muñeca que expulsa sanguijuelas por la boca mientras succiona el pezón de uno de los personajes en una de las secuencias de bondage más bizarra de la historia). De esta forma se desarrolla la clásica historia a la “Diez Inditos” donde uno a uno van muriendo a manos de estas embrujadas marionetas. Cabe destacar que su creador fue un judío, quien durante la Segunda Guerra Mundial creó a estos engendros para defenderse de los Nazis, elemento que sería explorado en las secuelas y mucho más entretenido que esa tomada de pelo llamada “La Lista de Schindler”.
“CHUCKY, EL MUÑECO DIABÓLICO” (“CHILD’S PLAY” – 1988) – La única en la lista que lleva por dentro, además de un asesino miniatura de plástico, un comentario de índole sociológica. Una madre soltera (Catherine Hicks) le compra a su pequeño hijo Andy (Alex Vincent) un juguete de moda en ese afán consumista propio de los norteamericanos de aquella década tan sólo porque el chiquillo lo anhela al verlo tanto por televisión en su serie animada. Desafortunadamente el muñeco está poseído por el espíritu de un asesino serial (Brad Dourif) que transfiere su alma al juguete antes de ser baleado por la policía. A partir de ahí todo será un sangriento juego del gato y el ratón por parte de Chucky y el niño para que el primero logre pasar su espíritu al segundo. Muy bien actuada con un gran manejo del suspenso por parte del director Tom Holland y precursora a la locura por los muñecos homicidas que vendría después. Incluso algunas secuelas funcionan, como “La Novia de Chucky” (1999) y “Cult of Chucky” (2017), amén del logrado remake que tenemos actualmente en cartelera.

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