Luis Muñoz Fernández

Por quinto año consecutivo, el pasado jueves 28 de enero de 2021 se llevó a cabo “La Noche de las Ideas”, una iniciativa académica y cultural promovida por varias instituciones francesas como la Embajada de Francia en México, la Alianza Francesa y el Instituto Francés de América Latina (IFAL), en coordinación con instituciones mexicanas como Cultura UNAM, el Aleph Festival del Arte y Cultura y la Universidad Autónoma de Nuevo León, entre otras.

En la página electrónica del IFAL puede leerse lo siguiente: “es un evento creado en Francia en 2016 para celebrar el intercambio de ideas entre países y culturas, disciplinas y generaciones. Cada año, la Noche de las Ideas es una invitación a descubrir los conocimientos más recientes, a escuchar a aquellos que hacen evolucionar las ideas en todos los campos y al diálogo sobre las grandes cuestiones de nuestro tiempo. A través de las zonas horarias, los ecos de la Noche de las Ideas resuenan en las redes sociales, convirtiéndolo en un evento global que se organiza al mismo tiempo en varios países”.

En esta ocasión y gracias a la generosa recomendación de Asunción Álvarez del Río, amiga y compañera en el Colegio de Bioética, los organizadores me invitaron a moderar un debate titulado “Retos éticos de las nuevas tecnologías y sus aplicaciones a las pandemias y más allá”, en el que dialogaron el profesor Claude Kirchner, director de investigación emérito del Instituto Nacional de Investigación de Ciencias y Tecnologías Digitales de Francia y director del Comité Piloto Nacional de Ética Digital, creado en diciembre 2019, y Eduardo Clark, director general de Gobierno Digital de la Agencia Digital de Innovación Pública de la Ciudad de México y líder del equipo de análisis de datos que asesora directamente a la Jefa de Gobierno en seguridad y la atención a la pandemia de COVID-19.

El profesor Kirchner enfatizó el papel benéfico de las tecnologías digitales para enfrentar la pandemia, a la vez que nos advirtió sobre la necesidad de contar con marcos legales regulatorios que garanticen su uso apropiado, conjuren eficazmente los riesgos de vulnerar la libertad y la privacidad de los ciudadanos y protejan la confidencialidad de sus datos personales. Eduardo Clark señaló que debemos poner estas herramientas digitales al servicio de los seres humanos, sin ceder la información sensible que se recopila con ellas a los intereses económicos particulares.

Fue un debate relevante, oportuno y enriquecedor.

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