RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Hace algunas semanas comentaba en este espacio, en mi colaboración semanal, que el pueblo de México es de memoria frágil; y el lunes pasado se volvió a ratificar esta aseveración al leer las declaraciones de un cínico Manuel Bartlett Díaz, actual director de la Comisión Federal de Electricidad quien con todo desparpajo aseveró que en la elección de 1988 los jerarcas del PAN habían pactado con el candidato Carlos Salinas de Gortari su triunfo electoral. Lo anterior lo dijo Bartlett en una entrevista para un canal oficial de televisión.

Lo dicho por Bartlett no es más que una prueba contundente de que en realidad es un político “arrastrado”, que cree que el pueblo es idiota e ingenuo y se atreve a hablar sin empacho alguno con tal de quedar bien con ya saben quién, atenido a lo que le menciono, que el pueblo no tiene memoria y a que muchos de los ciudadanos que vivieron ese negro acontecimiento en la vida política nacional ya se murieron, pero a Bartlett se le olvida que muchos sí tenemos memoria y que muchos de los que se dieron cuenta de la tremenda porquería que le hizo a Cuauhtémoc Cárdenas no se han muerto. Al llegar Carlos Salinas al poder le dio el cargo a Bartlett de secretario de Educación Pública, como pago de la maniobra realizada para efectuar el fraude electoral. Hoy un Manuel Bartlett con 85 años a cuestas alega inocencia y dice que no simpatizaba con el proyecto de Salinas. ¿Por qué aceptó el cargo? Eso no obstó para continuar en su afán de seguir pegado a la ubre gubernamental.

De Manuel Bartlett hay mucho que contar. Tiene mucha historia malévola, así como muchos cadáveres en el clóset. Por ejemplo, su participación en el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, el 9 de febrero de 1985, lo cual está documentada por las autoridades norteamericanas. Desde ese año Bartlett no ha pisado suelo norteamericano. Sabe que tan solo entrar y le pasaría lo que al Gral. Cienfuegos.

En su libro “Los Escándalos”, de Rafael Loret de Mola, papá de Carlos, de editorial Grijalbo, publicado en 1999, Loret de Mola pinta de cuerpo entero a Bartlett Díaz:

Manuel Bartlett Díaz, responsable de la política interior del país durante el lapso en el que se produce el boom del narcotráfico y la arribazón de los acicalados jovencitos rebosantes de ambiciones y tecnicismos -1982-1988-, ligados entrañablemente a los hombres del poder, época caracterizada también por los crímenes contra más de 40 periodistas, -comenzando con Manuel Buendía Tellezgirón, autor de “Red Privada” -a quienes pretendió desprestigiarse luego de ser victimados, no dejaba pasar ni el aire. Filtro insustituible, manipulador nato, el hombre de la patibularia mandíbula con aire de insoportable petulancia, disfrutaba su cercanía con el “gris” mandatario Miguel de la Madrid, humillando a sus interlocutores y chantajeando al propio “primer magistrado”.

¿Cómo logró Bartlett tanto poder? En sus manos estuvo siempre el control, no del señor De la Madrid, quien luchaba, según decía por evitar que el país se deshiciera. Sin embargo, pese a la fuerza acumulada aprovechando las omisiones de su jefe institucional, el entonces señor de “Bucareli” no alcanzó la ansiada nominación presidencial. ¿Por qué?

Bartlett no llegó a buen puerto; Salinas sí. Fue obvio que, para contrarrestar a Bartlett, cuya insolencia no habría sido concebible en otros tiempos, el presidente De la Madrid debió recurrir a una negociación extrema ¡con la Casa Blanca! Acuerdo de por medio Salinas mereció el aval y cubrió sobradamente con las condiciones impuestas: puertas abiertas a los estadounidenses a cambio de una discreta, soterrada complicidad. Sólo así fue posible disciplinar a Bartlett, consolado con la secretaría de Educación y posteriormente la gubernatura de Puebla.

Sobre lo que acaba de declarar Bartlett de que los jefes del PAN habían pactado con Salinas su triunfo electoral para así derrotar a Cárdenas, tengo un amigo, aguascalentense él, que trabajó en la Secretaría de Gobernación en esa época y vivió de manera presencial toda la jornada del día de la elección, y una tarde sentados cómodamente en el jardín de su casa me platicó la historia de esa noche.

-“El día de la elección la jornada transcurría normalmente. Ya en la noche en el auditorio del PRI, Plutarco Elías Calles, se habían concentrado los reporteros, los dirigentes, los hombres de ninguna parte que siempre están en todas, y la expectación. Jorge de la Vega Domínguez, presidente nacional del PRI había anunciado que daría a conocer algo importante. Pasaron los minutos y se hicieron horas, casi hasta llegar a la media noche.

“Sólo espero que Bartlett me hable para darme cifras más completas y las damos a conocer. Pero no se qué pasa”. Confiaba el presidente del PRI, pero no llegó nada. Poco después de las dos de la mañana en su despacho en el tercer piso del edificio priista, agotado, Carlos Salinas se sentaba. “Alguien va a tener que explicar esto” decía cuando se le preguntaba por la tardanza y la no llegada de los resultados.

Y es que mientras en el PRI, se hacían cruces sobre qué estaba pasando que no llegaban los resultados preliminares que confirmaran el triunfo priista, en la Secretaría de Gobernación que era en donde se estaba procesando toda la información de la jornada electoral nacional estaban con el Jesús en la boca pues Cuauhtémoc Cárdenas, que era el candidato del Frente Democrático Nacional, integrado por varios partidos y agrupaciones, aventajaba con una gran diferencia a Salinas, el triunfo era inevitable. La desesperación de la gente de Gobernación, empezando por Bartlett llegaba al punto del infarto. Sin embargo, Bartlett tenía que sacar el triunfo de Salinas ¡como fuera! y a la media noche “hizo magia”, naciendo la famosa frase: “¡Se cayó el sistema!”. La enorme computadora de aquel entonces se apagó de pronto, fue la excusa, no había sistema. Obviamente quien ordenó apagar la computadora fue Bartlett, para que ya no se procesaran los datos de la información de los resultados de las casillas instaladas a lo largo y ancho del país. Los técnicos hicieron como que trabajaban para reanudar la descompostura del sistema de cómputo y en ese lapso de tiempo fue en donde Bartlett sacó adelante la encomienda, él no embarazó las urnas, embarazó la computadora de grandes dimensiones con cantidades de votos ficticios pero que le daban la ventaja y posteriormente el triunfo a Salinas de Gortari”. La frase de “Se cayó el sistema” quedó para la historia.

La leyenda continúa con detalles importantes, como lo serían las protestas de los presidentes de los diferentes partidos políticos y agrupaciones que apoyaron a Cárdenas, así como del mismo Cárdenas Solórzano que sabía perfectamente que lo habían despojado a mansalva de la presidencia de la República. Manuel Bartlett había realizado un robo electoral como si hubiera sido un robo en despoblado, con todas las agravantes. Por eso hoy ofende a la inteligencia y a la memoria que este hombre que ha sido nefasto para el país se quiera lavar las manos, como Poncio Pilatos, aventando culpas a diestra y siniestra. Qué pena la manera en que Bartlett, ya en la ancianidad, trate de salvar el honor, el cual perdió hace muchos, pero muchos años.