El segundo debate entre las candidatas y el candidato a la presidencia de la República, efectuado el domingo pasado, fue muy diferente al debate anterior. En este debate, ya se vio a la candidata Xóchitl Gálvez más echada para adelante, más desenvuelta y más preparada. Con la chispa que la caracteriza. ¡Xóchitl se vio Xóchitl! En cambio, la candidata de la cuarta transformación, o sea el delfín del presidente López Obrador, Claudia Sheinbaum, se mostró muy cauta, como no queriendo tener un error que le pudiera costar, como en el debate anterior en que el presidente sintió que no lo defendió ante los ataques de la candidata del PRI, PAN, PRD, lo que le ocasionó que Andrés Manuel le hiciera saber su molestia.

Sin embargo, en este segundo debate la cosa se le puso peor a Claudia Sheinbaum pues Xóchitl Gálvez desde el inicio del debate mostró que su estrategia era la del ataque directo y ya no ser pasiva como en el primer debate. Y para ello Xóchitl tenía muchos argumentos o trapos sucios que sacarle al sol a la candidata morenista.

Para empezar, Xóchitl ya no fue la mujer cauta y educada que le mostró incluso cierto respeto al dirigirse a ella en el debate pasado. En este debate de entrada le llamó “candidata de las mentiras”. Con esto, Xóchitl respondió a Claudia que en la vez anterior nunca le llamó por su nombre, sino que se dirigió a ella como “candidata del PRIAN”, sabiendo que gran parte de la población en el país siente aberración principalmente por el PRI.

En este último debate Xóchitl no se guardó nada. Le echó en cara todos sus desatinos de cuando fue jefa de Gobierno de la Ciudad de México, principalmente en donde hubo muertos. Y de ahí para adelante hasta llegar al momento en que el entonces marido de Sheinbaum, Carlos Imaz Gispert, fue videograbado en el año de 2004, en lo que fue un escándalo de corrupción, recibiendo fajos de billetes de manos del argentino Carlos Ahumada.

La realidad es que el domingo pasado los mexicanos presenciamos un debate que no fue debate. Fue una escenificación de acusaciones y mentiras, principalmente de parte de la candidata oficialista, quien sin mostrar ningún tipo de emoción facial permanecía incólume, fría ante las acusaciones, sólo recitando el discurso que ya tenía preparado junto con sus asesores, desde varios días antes, y sin siquiera voltear a ver a su opositora cuando se dirigía a ella. Su mirada era hacia enfrente sin mostrar ningún tipo de emoción en sus facciones.

Jorge Álvarez Máynez, el candidato de Movimiento Ciudadano, cumplió con su cometido de ser comparsa. En una contienda electoral en donde es sabido que su único objetivo es lograr el porcentaje de votación que le permita a su partido conservar el registro y con ello las canonjías que el sistema les brinda económicamente hablando y que con ello les permite a los dueños de los partidos, porque esos son algunos de ellos “dueños”, vivir como reyes y disfrutando de las delicias del poder. Así mismo hay valores entendidos entre Morena y MC, pues en menor o mayor medida a quién Álvarez Máynez le quitará votos es a Xóchitl Gálvez. La contienda sería diferente si sólo hubiera dos candidatas, pero en este caso Álvarez Máynez vino a hacer el papel de esquirol.

Llamó mucho la atención cuando Claudia Sheinbaum defendió, y magnificó, los logros del gobierno de López Obrador. Cuando los enumeró uno por uno, con datos supuestamente fidedignos. Los datos que dio a conocer causaron una incredulidad tremenda pues no era posible que Claudia Sheinbaum mintiera de manera tan descarada en los aspectos económicos que a lo largo de este sexenio hemos venido padeciendo los mexicanos. Y se aventuró a dar datos y cifras con la confianza que da el saber que la mayoría de los mexicanos son de memoria corta, muy corta. Que en un gran porcentaje no leen y que tampoco ven programas de análisis político.

Claudia Sheinbaum dijo que en la CDMX se tuvo una gran gestión para combatir el COVID, lo cual no fue verdad pues hubo más de 40 mil muertos. Asimismo, mencionó que los homicidios dolosos se habían reducido en un 51%, lo cual es mentira pues aumentaron las muertes en 9.5% en 2023. Sobre el sistema de salud se volvió a insistir que tenemos un modelo como el de Dinamarca, cuando la realidad es que 50.4 millones de mexicanos no tienen acceso a los servicios de salud. Otra mentira que dijo la candidata fue que no se había disminuido el presupuesto del metro cuando la realidad fue que se dejó sin usar 1,362 millones de pesos para el metro. Algo que ha dicho es ¡que no ha habido gasolinazos! La verdad es que sí ha aumentado la gasolina en un 41% más.

Sobre la escuela Enrique C. Rébsamen dijo que sí se había hecho justicia, cuando la realidad es que sí sabía que corrían peligro los niños y no hizo nada. Ahí hubo 26 muertos. Y ella es la responsable.

Sobre el medio ambiente mencionó que la 4T sí lo ha cuidado. Pero la realidad es que PEMEX genera más gases de efecto invernadero de 2018 a la fecha. Asimismo, Sheinbaum ha dicho que en su gestión como jefa de gobierno de la CDMX bajó 44% los feminicidios, la realidad es que subieron en un 29%.

En donde sí se evidenció totalmente fue cuando mintió sobre que su familia no tenía cuentas en los Paraísos Fiscales, los famosos Panamá Papers. Días después aceptó que su familia sí tenía dinero en los paraísos fiscales. La mentira que en un principio dijo que no, la tuvo que cambiar ante la evidencia y confesó que su familia sí tenía 3 empresas en un paraíso fiscal.

Sobre los feminicidios dijo que en la CDMX había habido 0 impunidad, lo real fue que hubo 59% de impunidad. Sobre la caída del metro dijo que no había sido por falta de mantenimiento. La verdad es que le quitó presupuesto al metro y esos fueron los resultados.

En este sexenio la tarifa de luz eléctrica aumentó en un 22%, la refinería Dos Bocas tiene un sobrecosto de ¡500%! Asimismo, 50,400,000 mexicanos no tienen acceso a la salud y que fueron reportados en 2022. El monto del desfalco más grande en la historia de México fue el de SEGALMEX, fue de 5 veces más que el del FOBAPRA. Sobre el huachicol se tienen registradas 54,163 tomas clandestinas.

Y así sigue toda una lista de malos manejos, corruptelas y derroches de los machuchones de la Cuarta Transformación. Lo único que se puede decir es que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Por último, le comento que me acaba de llegar el último libro de Anabel Hernández llamado “La Historia Secreta” AMLO y el Cártel de Sinaloa, de editorial Grijalbo. Ya lo comentaremos.