Saúl Alejandro Flores

Agradezco mucho los comentarios de mis gentiles lectores sobre todo respecto a la columna de la semana pasada en que hice referencia a la sequía de hace un par de años, que parece olvidarse, y sobre todo de que aún no hay una idea o concepción clara de lo que son los comportamientos actuales que rigen la panorámica del agua.

Lo anterior va, muy ligado como lo mencioné a fenómenos como los denominados “el niño” o “la niña”, tal como podrán recordarlo, pero más aún a lo caprichoso o lo inestable del comportamiento climático, bien puede llover o todo lo contrario, los pronósticos meteorológicos y proyecciones pueden ser de utilidad, sin embargo los márgenes de error, se tienen presentes, asociado a eso que aún no se sabe o no se concibe como el cambio climático.

Casi todo el mundo habla de cambio climático, desde especialistas hasta cualquier ciudadano o profesionista ajeno al sector agua o ambiental, pero a ciencia cierta, tengo la certeza que muchos repiten, hablan pero no conocen el trasfondo ni significado de los impactos, ni el cómo se manifiestan, saben que existe por que escuchan y porque de alguna o mucha manera han vivido los efectos a través de precipitaciones pluviales prolongadas, inundaciones, incremento en la intensidad y potencial destructivo de huracanes y la matización del calor en sequía inusual.

Comento lo anterior, y hago la aclaración por que la sequía y sus procesos siempre han existido desde tiempos inmemoriales, recuerden pasajes y personajes, “las plagas de Egipto”, guerras, revoluciones y conflictos fueron motivados por que los grupos que conformaban el pueblo, tenían hambre, consecuencia de las sequías, en Roma, Francia, Egipto y esos aspectos no repercutían en los grupos de élite como nobleza y clero, sólo en las bases, propiciando la rebelión a las élites, o en su defecto otras elites aprovechan esas fisuras para eliminar a los contrarios y posicionarse.

Recapitulando las sequías siempre han existido y han causado daños enormes, sin embargo, la tradicional y devastadora sequía se encuentra adicionada con otros fenómenos que pueden volver insostenible la vida y uno de esos aspectos es el cambio climático con sus modalidades de altas o nulas precipitaciones pluviales o altas y bajas temperaturas al extremo, rompiendo los tradicionales parámetros establecidos para medir y que fueron muy útiles durante los últimos años, pero la variabilidad climática, se convierte en un reto para medir, proyectar y pronosticar de manera acertada.

Pero créanme amables lectores, que parece ser que poco a poco hemos olvidado o vamos olvidando esos detalles, omitiendo acciones que son indispensables e inminentes para lograr una transformación contundente en el sector hídrico, pero más que una transformación que a simple vista se conciba con apego a una modernidad, sea mejor una política de conciencia ante los cambios impredecibles y que toman por sorpresa, sean sequías o siniestros por exceso de agua como inundaciones, pues recuerden que también esos excesos causan siniestros en las cosechas y se traducen en pérdidas millonarias, además de que en el ámbito de lo urbano o de lo personal, es una afectación directa a un poblador o ciudadano, que en una inundación pierde su partencias personales, su patrimonio vital o necesario de subsistencia, como camas, mobiliario, vehículos y en un sentido más trágico pierde a seres queridos.

Esa parte es a la que me refiero que parece ser no se ha entendido, lamentablemente la comprenden más quienes han sufrido pérdidas en los aspectos que referí, pero me parece más lamentable que la falta de conciencia parece no sólo afectar a usuarios del agua, pobladores y ciudadanos, sino que penosamente deja ver su presencia en quienes son decisores en el sector gubernamental, social o privado, en efecto en algunas dependencias, existen funcionarios sin compromiso alguno, que sólo llegaron ahí como pago por un favor contraído en un proceso electoral en la que el presidente municipal, diputado o gobernador llegó al poder, y una persona sin trayectoria, ni conciencia ocupa un puesto clave, lo mismo sucede con legisladores, alcaldes y más aún cuando esa situación se agrava en que los directivos de alguna dependencia del sector agua son nombrados sin contar con experiencia alguna. Este fenómeno también se replica, en empresas que con tal de tener contratos y ser beneficiarios de algunas prebendas paralelas se prestan a actividades que carecen de legalidad y ética y construyen o ejecutan obra que carece de calidad o factibilidad, siendo innecesaria o en su defecto que en escaso tiempo se vuelve obsoleta porque los términos de referencia son cortos de mira o fueron deficientes y esa obra no será suficiente con el paso de tres o cinco años, o en otro caso es una obra que por la mala calidad del material o de su proceso de construcción, o planeación no tardará en deteriorarse o destruirse, o simplemente es inviable, casos absurdos como ese han existido que se construye una planta de tratamiento en donde no hay agua que tratar.

Como podrán ver amables lectores, existe un vacío o falta una pieza en el eslabón que permita generar una conciencia real en el ciudadano común y en el funcionario, más aún no debe perderse de vista que también el ciudadano común en algún momento de su vida puede convertirse en funcionario o servidor público del sector y que si carece de conocimientos en el sector agua, por lo que sus decisiones si no está bien asesorado o carece de una verdadera cultura del agua, su desempeño será obsoleto; por eso recordarán quienes me siguen cada semana es que he reiterado la importancia de desdoblar la cultura del agua. En fin, amables lectores, como siempre me despido invitándolos a generar una nueva cultura del agua y una conciencia sobre un problema que aún no es comprendido como lo es el cambio hidroclimático. Así que no olviden que estas acciones son parte de una estrategia que permita que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

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