Noé García Gómez

El Senado de la República aprobó este miércoles en lo general el dictamen que regula el uso lúdico y medicinal de la marihuana en México, un paso más hacia la posible legalización en el país, un proceso que se ha tenido la ambivalencia de ser detenido o impulsado de acuerdo a la agenda electoral que convenga al partido en el gobierno.

Actualmente la posesión permitida de marihuana es de cinco gramos. Sin embargo, el aumento a 28 gramos en la tabla del artículo 479 de la Ley General de Salud tiene por objetivo ser menos rígido con respecto al producto, también se propone la creación de la Ley de regularización del cannabis.

Una propuesta escandalosa pero corta, una reforma light, elevar la posesión a 28 gramos y legalizar la producción y distribución con fines médicos y lúdicos solo de la marihuana. ¿Por qué digo light? Pues si en verdad quisieran romper paradigmas se realizaría una discusión de todas las adicciones, de las drogas llamadas duras, y no solo de una droga tipo puente.

Los principales argumentos de los senadores que la impulsan, se pueden resumir en “una Ley que centrará un precedente en la lucha en contra de la violencia y el trato justo hacia los derechos humanos.” Ó sea la panacea para la solución al problema de la violencia y del crimen organizado en México, soportando gran parte de su argumento en la tesis Milton Friedman, refundador del liberalismo de mercado y ganador del Premio Nobel de economía, que considera “la legalización de la droga, transformaría la situación de los países productores, ya que por ser ilegal el vicio y no poder ejecutar la ley, se crea un ambiente de crimen, de guerras, de pandillas. También, no sólo se debería legalizar la droga, sino, que sería necesario introducirla en el campo industrial, de manera que con ella se produzcan medicinas que ayuden a aliviar enfermedades como el glaucoma; considerando que se deben procesar las sustancias alucinógenas en farmacias para así garantizar su calidad.”

De ahí parte la discusión en México  sobre legalización de las drogas, se ha basado en la forma de enfrentar la violencia criminal asociada al comercio ilícito, sin pensar en el daño que produce la mariguana en la salud. Además a los especialistas de corte “progresista” omiten la parte en que el mismo Friedman habló de que “la legalización sí podría llevar a un aumento en el consumo de la droga”.

De hecho, la mariguana daña el cerebro, impide la razón “causando dificultades para pensar y resolver problemas”. De ahí que la legalización del consumo de mariguana me parecería que tiene el objetivo de elevar el control social. Como esos mismos “progresistas” critican el uso de la televisión como herramienta de enajenación de masas, el acceso al consumo de la marihuana podría tener una consecuencia similar, jóvenes somnolientos evasores de la realidad social.

El presidente y políticos no nos dicen cómo se atenderá a esos “enfermos” que requieren la marihuana, ni tampoco cómo se atacará a los grupos de narcotraficantes, presumen de una amnistía a presos que están por consumo y sobre poblando las cárceles, lo que no dicen es que los abogados se han vuelto especialista en justificar a narco-distribuidores como adictos que tenían el enervante para uso personal. Ahí en esa amnistía estarán miles de individuos que solo son adictos (enfermos), pero también estarán criminales que se reinsertarán a las filas del crimen organizado.

Tampoco nos dicen qué alternativas médicas, protocolos y procedimientos se tendrán para los miles de adictos que estén en esa situación, quedará en un simple “usted disculpe, vaya y fúmese su mota a otro lado” o ¿en verdad hay la infraestructura médica y sanitaria para canalizarlos y darles un seguimiento en su tratamiento?

Y seamos sinceros, si aún no se pude controlar con eficacia la venta de cigarros y alcohol a menores, así como la conducción de vehículos bajo el influjo del alcohol, ¿será distinto con la marihuana?

Al final, veo que la discusión y propuesta del asunto de la mariguana es de mercado, de negocio, pero a costa de la salud de las personas. Además de que la finalidad del gobierno federal es el de utilizar el tema para distraer a la opinión pública de los urgentes problemas que vive el país y usarla como herramienta de control social especialmente de nuestra juventud.

Hoy en día para alguien de izquierda y progresista es políticamente incorrecto estar en contra de la legalización de la marihuana, creo yo al revés, la actual izquierda está quedando en argumentos simplones y electoreros, les urgen medios y notas. Saben que es un tema que no pasaría en la sociedad, sino ¿Por qué no lo someten a consulta pública? En este tema no he visto a los defensores utilizar la muletilla de “que decida el pueblo” saben que ahí se perdería, en cambio la quieren arropar en asociaciones civiles a modo que hablan en nombre de todos.

Coincido que el actual nivel prohibicionista no está funcionando, pero creo que la presente propuesta no es integral, es una propuesta con otros fines menos el de solucionar el problema de la adicción, narcotráfico y violencia en México.